domingo, 3 de noviembre de 2019

XVI Maratona do Porto




Volvemos a Oporto seis años después, a llovido mucho desde ese año 2013, y desde luego ya era hora de volver a esta bella ciudad a la ribera del río Duero.
Nos recibió la ciudad portuguesa con buena temperatura, pero con una lluvia intermitente pero persistente, desagradable pero llevadera, y que no nos impidió visitar la ciudad y desde luego la feria del corredor.
Feria del corredor que como es habitual se situaba en el centro de congresos de Alfandega, un antiguo edificio a la orilla del Duero, justo por donde pasa la maratón el domingo.
Una feria del corredor a la altura de las mejores maratones del mundo, con varios puestos de ropa y comida deportiva, representantes de varios maratones internacionales, y diversas actividades para completar esta carrera que es de las más importantes del pais vecino.

Momentos previos a la salida.
Domingo nublado, con amenaza de lluvia pero con unos agradables 15º de temperatura a la hora del comienzo. La zona de salida y meta, se encontraba bastante lejos del centro de la ciudad, en un lugar llamado Queimodromo al que se puede llegar en metro desde cualquier zona de la ciudad, luego eso si, desde la parada a la salida hay un paseito ideal para calentar un poco. En la zona que posteriormente seria la meta, te daban café o té, y estaba la zona del ropero, todo perfectamente indicado.

Salida al lado del Océano Atlántico
La salida estaba unos metros más abajo, justo al lado del Océano Atlántico, eso si, da lo mismo España, Portugal o donde sea, cada uno se coloca donde quiere sin importar cual va a ser su ritmo, triste pero real.

Precioso escenario el de esta maratón, con el rio Duero como testigo principal.
La primera parte de la carrera se hace lenta, remontando posiciones, y esquivando gente que nunca sabes porque se colocan delante. Una zona alrededor del Parque da Cidade do Porto, por calles sin ningún ambiente y que parece una especie de zonas de oficinas y zonas de casas bajas.
Kilómetro cinco por la zona de meta, donde se concentran familiares que esperan el final de la prueba, y giro hacia la zona de Matosinhos, una zona portuaria donde se va y viene por la misma avenida hasta completar los primeros diez kilómetros
.
Pasando por Cais da Ribeira, quizás el lugar más iconico de esta carrera.

Primera parte con buenas sensaciones, y marcando unos ritmos muy buenos para cumplir el objetivo de bajar de los 3h50m.
Vuelta a pasar por la linea de salida y cogemos dirección Oporto por la avenida que luego sera la parte final. Remontando el Duero hasta la zona más especial de la carrera.
Kilómetro 20 y paso por el Bairro da Ribeira, con el Puente de Luis I como un majestuoso fondo que centraliza la vida de esta bonita ciudad. Mucha animación y ambiente en esta zona, que en lo deportivo se hace dura porque tenemos que subir un pequeño repecho con un firme adoquinado.
Cruce por el Puente Luis I y entrada a Vila Nova de Gaia donde tomamos direccion contraria a la que traiamos, y empezamos a volver hacia el Océano. Un tramo donde se pasa por la media maraton, y que tiene varios tramos de adoquin, algún repecho, y donde mentalmente se hace duro el ver como muchos participantes ya están de vuelta.
Giro más alla del km. 25 de carrera, y vuelta de nuevo a desandar el terreno recorrido,de vuelta al puente Lus I.
Un tramo de más de 10 km. que se me hizo muy duro, ida y vuelta por el mismo sitio, ya con las fuerzas muy mermadas, donde el adoquinado y los repechos hacen daño.

Duro recorrido, salpicado de tramos de adoquin,
que lo hace si cabe más complicado.
Volvemos a cruzar el puente dirección Oporto, y giramos a la derecha rio arriba.
Km. 30 y giramos definitivamente para seguir una larga y prácticamente avenida recta que nos llevara hasta la meta. Zona fea y monotona que remata con un giro de 180º que se hace pesadisima.
A estas alturas ya solo me quedaba intentar llegar entero hasta el final, y dosificar las pocas energias que me quedaban.

Pasando al  lado de Fortaleza
de Sao Joao da Foz.
Volvemos a pasar por ultima vez por el Puente de Luis I, y nos adentramos en el túnel da Ribeira, un tunel lleno de televisiones con imágenes de la película Carros de Fuego, desde luego uno de esos momentos emocionantes y más especiales de esta carrera. A decir verdad al salir del centro de la ciudad, la carrera se vuelve pesada y monótona, por una larguísima avenida sin animación, y donde la gente ya vamos con lo justo.

Último esfuerzo para completar
una nueva maratón.

Del km. 35 al 40, regulando y de no empeorar la cosa veía que podía bajar de las 3h45m, pero en la maratón nunca sabes como el cuerpo va a responder en esos últimos metros.
llegamos a la zona de la salida para pasar por el kilómetro 40, y dándolo todo remontar la ultima subida camino de la meta en la zona de Queimodromo. Último esprint para parar el crono en 3h41m41s, muy contento, con buenas sensaciones, y culminando unos meses de entreno duros, con muchos problemas físicos pero que al final han dado sus frutos.
Maraton nº 24 y rebajando mas de 30 minutos mi anterior marca en Oporto.

Y por fin llegada a meta, rebajando en más de treinta
minutos la marca de 2013.
Una maratón, con un circuito donde tienes varios tramos de adoquin, algún que otro repecho, y donde lo peor es que gran parte del mismo se hace por las orillas del Duero y por tanto se hace un tanto monótono.
Pero desde luego es una de las mejores maratones que se pueden correr, una bonita ciudad, con gentes muy amables y atentas y donde aunar deporte y turismo es ideal. La maratón muy bien organizada, con servicios de primera, buena bolsa del corredor y avituallamientos generosos.
Segunda vez que corremos aquí y esperamos que no sea la última.

Una más, y sumamos 24 maratones. Segunda en Oporto y esperemos que no sea
la última en esta bella ciudad.


Mis cifras finales; tiempo neto 3h41m41s, en la posición 1214º, y en mi categoría 178º

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