martes, 31 de diciembre de 2013

San Silvestre Vallecana

San Silvestre Vallecana: o lo que es lo mismo la gran fiesta del atletismo popular.
Otro año más cerramos el año en las inmediaciones de estadio Santiago Bernabeu, para recorrer los diez kilómetros que separan la calle Concha Espina del barrio de Vallecas.
Cerramos este gran año donde los resultados han acompañado y lo he pasado tan bien.
La "carrera" no nos vamos ha engañar, cada vez más masificada y cada año se nota que pierde encanto en favor del crecimiento del negocio que hacen los organizadores.
Como carrera, con la cantidad de participantes que acudimos es imposible correr a buen ritmo, por lo tanto corrimos para disfrutar de Madrid, sin coches por las calles más emblemáticas de la ciudad, disfrutando del ambiente único que se vive en esta última noche del año.
Un año más corriendo y acabando esta gran fiesta popular, el rumbo que esta cogiendo la San Silvestre es preocupante, y es que no todo es el negocio, pero bueno mientras sigamos pasándolo bien seguiremos corriéndola.

Un broche de oro para esta gran temporada 2013, sin duda firmaría porque el 2014 fuera igual que este año donde tan bien me lo he pasado corriendo "del pedal a la zapatilla".

sábado, 14 de diciembre de 2013

I Carrera nocturna Trónicos Solidarios

Después de correr la maratón K42 Anaga, una semana más tarde aprovechando nuestra estancia en Tenerife no dejamos pasar la oportunidad de correr esta carrera.
Esta carrera se disputaba en la capital de la isla; Santa Cruz de Tenerife, con dos vueltas de 2´5 kilómetros por las calles más emblemáticas de la ciudad. Una prueba con varias particularidades, como que se disputara por la noche, o que fuera con fines enteramente solidarios.
Ya recuperado del esfuerzo de la semana anterior, el objetivo que teníamos era pasarlo bien en un escenario único para nosotros, con un clima para ser mediados de Diciembre impresionante, siempre rondando los 20º.
La prueba nos la tomamos como un paseo para preparar la San Silvestre y sobre todo para pasarlo bien.
En cuanto a lo deportivo, poco que decir, Rosa después de sus problemas de tobillo acabo bastante bien, y yo, después de un gran año intentando a intentar recuperarme de mis problemas de rodilla.
En fin bonita experiencia en nuestra querida isla de Tenerife.

Mis cifras finales; tiempo neto 29m58s

domingo, 8 de diciembre de 2013

K42 Canarias Anaga Marathon




En primer lugar explicar las diferencias que hacían de esta una maratón un tanto “particular”:
La primera que era una maratón de montaña, por unos terrenos de lo más variados, y con unas condiciones climatologicas bastante variables.
El desnivel a superar era de 2600 metros de desnivel positivo (hay es nada).
Y por último, que si ya los 42195 metros de distancia son durísimos de por si, aquí de “propina” había que recorrer algo más de 44000 metros.
En las piernas dos maratones en menos de dos meses, tras la maraton de montaña de El Escorial y la maratón de Oporto, esta era encadenar en cincuenta días tres pruebas realmente exigentes. Después de viajar a Tenerife (cosa que siempre es un placer), tocaba sufrir por sus abruptos senderos y empinadas montañas.
La prueba tenia la bonita población de San Cristóbal de la Laguna como centro neurálgico de la misma, con la entrega de dorsales el Sábado siete y la salida y posterior meta el Domingo ocho de Diciembre.
El Domingo de la prueba se presentaba en lo climático un tanto dudoso, porque los días previos a la disputa de la maratón, la isla sufrió un fuerte temporal de agua y viento, lo que hizo que el terreno por donde discurría la prueba no estuviera en  las mejores condiciones. A eso había que sumar que el día previo estuvo lloviendo por la tarde-noche y en la mañana de la carrera las nubes poblaban el cielo tinerfeño.
Mi estado de forma el dia de la prueba, he de confesar que era deplorable, tras un largo periodo vacacional después de correr en Oporto y con apenas dos entrenos el último mes, todo sea dicho de paso en esos entrenos las sensaciones fueron malísimas, y con unos diez kilos de más sobre mi peso en forma.
En la línea de salida, el pensamiento era de acabar, aunque sabia que el objetivo seria muy difícil de conseguir. Con los horarios de corte bien apuntados, y estrenando para la ocasión una mochila de hidratación de trail (cosa que fue un acierto), daban las nueve de la mañana y con ello el pistoletazo de salida.
Los primeros metros me dejaron bien a las claras que el nivel de los participantes era superior al que yo tenia, y sin recorrer ni medio kilómetro me vi relegado a la última posición de la prueba, no me importaba porque tenia las ideas claras de lo que tenia que hacer y lo que no tenia que hacer este día.
El recorrido no daba tregua y ya al poco de salir, estábamos en una subida bastante escarpada, por asfalto, pero ya el trote se torno caminata para superar estos primeros metros de desnivel que solo eran una advertencia de lo que vendría más adelante.
Los primeros kilómetros se puede decir que para mi fueron un resumen de lo fue mi carrera en general, subidas muy fuertes con sus respectivas bajadas, algo de asfalto, algo de barro, y tramos de tierra seca.
Al ir pasando los kilómetros fui cogiendo confianza porque veía que las sensaciones no eran malas, y que la adaptación al terreno y al ritmo que tenia que llevar era muy buena.
Los kilómetros pasaban, y ya no era el último, muchos de los que salieron muy alegres estaban pagando tal osadía, y es que la montaña pone a cada uno en su sitio. Los kilómetros caían uno tras otro y la preocupación era que este recorrido, te reserva lo peor para la última parte de carrera. Se puede decir que hasta el kilómetro 28, en Punta del Hidalgo había que ir reservando al máximo, porque en este punto se llegaba al mar, y a partir de hay había que subir a más de ochocientos metros de altura, hasta Cruz del Carmen pasando por Chinamada.
Hasta Punta del Hidalgo llegue más o menos bien, controlando mucho el reloj, puesto que hay estaba uno de los puntos donde te podían eliminar si sobrepasabas el tiempo que te daban. Y hay estaba uno de los avituallamientos claves de la carrera, porque el calor apretaba mucho y quedaba una durísima subida por un cañón de piedra impresionante. En este, como en todos los avituallamientos, la organización puso a nuestra disposición todo lo necesario para que recuperáramos fuerzas: frutas, barritas de cereales, frutos secos, agua,… y desde luego no perdí la oportunidad para comer y cargas las máximas energías posibles.
Si en el kilómetro siete pase en la posición 481 (y último entre todos los que acabaron la carrera) en este kilómetro veintiocho pase en la posición 425, aunque lo realmente importante es que me sobraron unos minutos respecto al tiempo de corte en ese punto.
A partir de aquí comenzaba otra carrera distinta, había que descender un poco más, prácticamente hasta el nivel del mar, y sin terreno de transición empezar la durísima subida hasta Chinamada.
La subida era de las de sufrir paso a paso, con mucho calor, y con un desnivel muy grande. Las vistas y el paisaje precioso, pero la verdad el avanzar se convertía en una penalidad metro a metro, de hecho había tramos en los que parecía que ascendías más metros de desnivel que de longitud. En este tramo, que para mi era el más duro de la prueba, vi casi de todo: participantes que se daban la vuelta porque se retiraban, otros sentados intentando recuperar el aliento para seguir, y hasta un complicado rescate de un participante que tuvieron que asistir los médicos de la cruz roja.
Cuando llegue al avituallamiento de Chinamada en el kilómetro treinta y tres, que decir el oasis en desierto, en cinco kilómetros bebí casi dos litros de agua con lo cual había que rellenar la mochila, comer algo y desgraciadamente seguir subiendo porque el reloj avanzaba sin parar por nadie.
Otros cinco kilómetros de subida hasta Cruz del  Carmen, muy diferentes a los previos, por un terreno menos escarpado y con una vegetación impresionante, pero casi igual de duro porque la paliza era ya tremenda.
En el último avituallamiento del kilómetro treinta y ocho, comer algo y a seguir rápidamente, porque con el tiempo que llevaba en ese punto, llegaria fuera de control a meta.
El descenso era bastante técnico en algunos tramos, y el terreno estaba resbaladizo, lo cual me hizo patinar en más de un sito, pero solo quedaban seis kilómetros y había que completarlos como fuera.
Tras el descenso una subida que me sirvió para seguir remontando posiciones, ya digo el puesto es lo de menos pero siempre gusta adelantar y que no te pasen a ti. Y tras esa subida último descenso hacia la meta, con el sabor en la boca del esfuerzo recompensado con otra maratón acabada con éxito, kilómetros finales que compensan a todo el dolor de piernas de los kilómetros previos.
El último kilómetro en llano ya en San Cristóbal de la Laguna, con un público entregado a los corredores, hasta la policía municipal animaba, momentos en los que me emocione, porque para un corredorcillo como yo que te animen con esa entrega es precioso. La emoción fue en aumento al ver el bonito montaje que habían preparado en meta, con incluso el speaker animándome.
Antes de pasar por meta me pare a abrazar a Rosa, que allí estuvo horas y horas esperándome para recibirme con la mejor de sus sonrisas, y es que otra maratón que acabamos con éxito, ya sabes, yo pongo las piernas y tu el corazón, otra más.
Tras pasar la línea de meta, medalla y generoso avituallamiento para recuperarnos lo mejor posible, un diez para la organización, en un recorrido donde no es fácil poder atendernos como lo hicierón.

Cifras finales; tiempo final 8h00m02s, en el puesto 355º de la general.