martes, 31 de diciembre de 2013

San Silvestre Vallecana

San Silvestre Vallecana: o lo que es lo mismo la gran fiesta del atletismo popular.
Otro año más cerramos el año en las inmediaciones de estadio Santiago Bernabeu, para recorrer los diez kilómetros que separan la calle Concha Espina del barrio de Vallecas.
Cerramos este gran año donde los resultados han acompañado y lo he pasado tan bien.
La "carrera" no nos vamos ha engañar, cada vez más masificada y cada año se nota que pierde encanto en favor del crecimiento del negocio que hacen los organizadores.
Como carrera, con la cantidad de participantes que acudimos es imposible correr a buen ritmo, por lo tanto corrimos para disfrutar de Madrid, sin coches por las calles más emblemáticas de la ciudad, disfrutando del ambiente único que se vive en esta última noche del año.
Un año más corriendo y acabando esta gran fiesta popular, el rumbo que esta cogiendo la San Silvestre es preocupante, y es que no todo es el negocio, pero bueno mientras sigamos pasándolo bien seguiremos corriéndola.

Un broche de oro para esta gran temporada 2013, sin duda firmaría porque el 2014 fuera igual que este año donde tan bien me lo he pasado corriendo "del pedal a la zapatilla".

sábado, 14 de diciembre de 2013

I Carrera nocturna Trónicos Solidarios

Después de correr la maratón K42 Anaga, una semana más tarde aprovechando nuestra estancia en Tenerife no dejamos pasar la oportunidad de correr esta carrera.
Esta carrera se disputaba en la capital de la isla; Santa Cruz de Tenerife, con dos vueltas de 2´5 kilómetros por las calles más emblemáticas de la ciudad. Una prueba con varias particularidades, como que se disputara por la noche, o que fuera con fines enteramente solidarios.
Ya recuperado del esfuerzo de la semana anterior, el objetivo que teníamos era pasarlo bien en un escenario único para nosotros, con un clima para ser mediados de Diciembre impresionante, siempre rondando los 20º.
La prueba nos la tomamos como un paseo para preparar la San Silvestre y sobre todo para pasarlo bien.
En cuanto a lo deportivo, poco que decir, Rosa después de sus problemas de tobillo acabo bastante bien, y yo, después de un gran año intentando a intentar recuperarme de mis problemas de rodilla.
En fin bonita experiencia en nuestra querida isla de Tenerife.

Mis cifras finales; tiempo neto 29m58s

domingo, 8 de diciembre de 2013

K42 Canarias Anaga Marathon




En primer lugar explicar las diferencias que hacían de esta una maratón un tanto “particular”:
La primera que era una maratón de montaña, por unos terrenos de lo más variados, y con unas condiciones climatologicas bastante variables.
El desnivel a superar era de 2600 metros de desnivel positivo (hay es nada).
Y por último, que si ya los 42195 metros de distancia son durísimos de por si, aquí de “propina” había que recorrer algo más de 44000 metros.
En las piernas dos maratones en menos de dos meses, tras la maraton de montaña de El Escorial y la maratón de Oporto, esta era encadenar en cincuenta días tres pruebas realmente exigentes. Después de viajar a Tenerife (cosa que siempre es un placer), tocaba sufrir por sus abruptos senderos y empinadas montañas.
La prueba tenia la bonita población de San Cristóbal de la Laguna como centro neurálgico de la misma, con la entrega de dorsales el Sábado siete y la salida y posterior meta el Domingo ocho de Diciembre.
El Domingo de la prueba se presentaba en lo climático un tanto dudoso, porque los días previos a la disputa de la maratón, la isla sufrió un fuerte temporal de agua y viento, lo que hizo que el terreno por donde discurría la prueba no estuviera en  las mejores condiciones. A eso había que sumar que el día previo estuvo lloviendo por la tarde-noche y en la mañana de la carrera las nubes poblaban el cielo tinerfeño.
Mi estado de forma el dia de la prueba, he de confesar que era deplorable, tras un largo periodo vacacional después de correr en Oporto y con apenas dos entrenos el último mes, todo sea dicho de paso en esos entrenos las sensaciones fueron malísimas, y con unos diez kilos de más sobre mi peso en forma.
En la línea de salida, el pensamiento era de acabar, aunque sabia que el objetivo seria muy difícil de conseguir. Con los horarios de corte bien apuntados, y estrenando para la ocasión una mochila de hidratación de trail (cosa que fue un acierto), daban las nueve de la mañana y con ello el pistoletazo de salida.
Los primeros metros me dejaron bien a las claras que el nivel de los participantes era superior al que yo tenia, y sin recorrer ni medio kilómetro me vi relegado a la última posición de la prueba, no me importaba porque tenia las ideas claras de lo que tenia que hacer y lo que no tenia que hacer este día.
El recorrido no daba tregua y ya al poco de salir, estábamos en una subida bastante escarpada, por asfalto, pero ya el trote se torno caminata para superar estos primeros metros de desnivel que solo eran una advertencia de lo que vendría más adelante.
Los primeros kilómetros se puede decir que para mi fueron un resumen de lo fue mi carrera en general, subidas muy fuertes con sus respectivas bajadas, algo de asfalto, algo de barro, y tramos de tierra seca.
Al ir pasando los kilómetros fui cogiendo confianza porque veía que las sensaciones no eran malas, y que la adaptación al terreno y al ritmo que tenia que llevar era muy buena.
Los kilómetros pasaban, y ya no era el último, muchos de los que salieron muy alegres estaban pagando tal osadía, y es que la montaña pone a cada uno en su sitio. Los kilómetros caían uno tras otro y la preocupación era que este recorrido, te reserva lo peor para la última parte de carrera. Se puede decir que hasta el kilómetro 28, en Punta del Hidalgo había que ir reservando al máximo, porque en este punto se llegaba al mar, y a partir de hay había que subir a más de ochocientos metros de altura, hasta Cruz del Carmen pasando por Chinamada.
Hasta Punta del Hidalgo llegue más o menos bien, controlando mucho el reloj, puesto que hay estaba uno de los puntos donde te podían eliminar si sobrepasabas el tiempo que te daban. Y hay estaba uno de los avituallamientos claves de la carrera, porque el calor apretaba mucho y quedaba una durísima subida por un cañón de piedra impresionante. En este, como en todos los avituallamientos, la organización puso a nuestra disposición todo lo necesario para que recuperáramos fuerzas: frutas, barritas de cereales, frutos secos, agua,… y desde luego no perdí la oportunidad para comer y cargas las máximas energías posibles.
Si en el kilómetro siete pase en la posición 481 (y último entre todos los que acabaron la carrera) en este kilómetro veintiocho pase en la posición 425, aunque lo realmente importante es que me sobraron unos minutos respecto al tiempo de corte en ese punto.
A partir de aquí comenzaba otra carrera distinta, había que descender un poco más, prácticamente hasta el nivel del mar, y sin terreno de transición empezar la durísima subida hasta Chinamada.
La subida era de las de sufrir paso a paso, con mucho calor, y con un desnivel muy grande. Las vistas y el paisaje precioso, pero la verdad el avanzar se convertía en una penalidad metro a metro, de hecho había tramos en los que parecía que ascendías más metros de desnivel que de longitud. En este tramo, que para mi era el más duro de la prueba, vi casi de todo: participantes que se daban la vuelta porque se retiraban, otros sentados intentando recuperar el aliento para seguir, y hasta un complicado rescate de un participante que tuvieron que asistir los médicos de la cruz roja.
Cuando llegue al avituallamiento de Chinamada en el kilómetro treinta y tres, que decir el oasis en desierto, en cinco kilómetros bebí casi dos litros de agua con lo cual había que rellenar la mochila, comer algo y desgraciadamente seguir subiendo porque el reloj avanzaba sin parar por nadie.
Otros cinco kilómetros de subida hasta Cruz del  Carmen, muy diferentes a los previos, por un terreno menos escarpado y con una vegetación impresionante, pero casi igual de duro porque la paliza era ya tremenda.
En el último avituallamiento del kilómetro treinta y ocho, comer algo y a seguir rápidamente, porque con el tiempo que llevaba en ese punto, llegaria fuera de control a meta.
El descenso era bastante técnico en algunos tramos, y el terreno estaba resbaladizo, lo cual me hizo patinar en más de un sito, pero solo quedaban seis kilómetros y había que completarlos como fuera.
Tras el descenso una subida que me sirvió para seguir remontando posiciones, ya digo el puesto es lo de menos pero siempre gusta adelantar y que no te pasen a ti. Y tras esa subida último descenso hacia la meta, con el sabor en la boca del esfuerzo recompensado con otra maratón acabada con éxito, kilómetros finales que compensan a todo el dolor de piernas de los kilómetros previos.
El último kilómetro en llano ya en San Cristóbal de la Laguna, con un público entregado a los corredores, hasta la policía municipal animaba, momentos en los que me emocione, porque para un corredorcillo como yo que te animen con esa entrega es precioso. La emoción fue en aumento al ver el bonito montaje que habían preparado en meta, con incluso el speaker animándome.
Antes de pasar por meta me pare a abrazar a Rosa, que allí estuvo horas y horas esperándome para recibirme con la mejor de sus sonrisas, y es que otra maratón que acabamos con éxito, ya sabes, yo pongo las piernas y tu el corazón, otra más.
Tras pasar la línea de meta, medalla y generoso avituallamiento para recuperarnos lo mejor posible, un diez para la organización, en un recorrido donde no es fácil poder atendernos como lo hicierón.

Cifras finales; tiempo final 8h00m02s, en el puesto 355º de la general.

domingo, 3 de noviembre de 2013

X Maratona do Porto



Por fin llego el día “D”, si que es cierto que llegaba con pocas dudas de poder acabar, puesto que escasamente quince días antes había sido capaz de completar una maraton de montaña, pero alguna duda si que tenia, puesto que hacia más de un año que no corría una maratón de asfalto, y en este tiempo no había corrido nada, de hecho solo había participado en dos carreras previas antes de esta maratón. Pero la verdad es que había entrenado bien, a conciencia, y tenía las ideas y el objetivo claro: acabar por encima de todo, y para ello disponía de seis horas.
Día fresco pero con un sol maravilloso, para una jornada que se presentaba por lo menos para mi histórica, tenia la oportunidad de completar la que yo considero mi mejor temporada deportiva, pero bueno eso seria si acababa, seria la guinda a un gran “pastel”.
Tras una pequeña sesión de estiramientos fuimos a la línea de salida, salida conjunta para los que corríamos la maratón, y para los que corrían una carrera de dieciséis kilómetros cuyo recorrido era el mismo que el nuestro los catorce kilómetros iniciales.
A las nueve se dio la salida y ya desde el inicio puse el ritmo que creía poder llevar hasta el final, unos seis minutos el kilómetro, la primera parte se corrió por zonas de oficinas y áreas residenciales, lejos del bullicio de la zona céntrica. Esa parte inicial fue muy cómoda, con algún repechito pero en general muy buena para correr, por amplias avenidas que se agradecían porque éramos muchos corriendo al mismo ritmo.
Poco después del kilómetro cinco se pasaba por la zona que posteriormente seria la meta, y mi cabeza ya empezaba a pensar lo que seria acabar otra nueva maratón… pero aun quedaba prácticamente toda la carrera.
En el kilómetro cinco se iniciaba un descenso hacia el océano Atlántico, y una vez en la costa se tomaba rumbo norte hasta el kilómetro diez. Al paso por el diez buenas sensaciones y rodando ligeramente peor del horario que me había marcado; 1h00m20s justamente a 6m02s el kilómetro, bien pero difícil pensar que podía seguir a ese ritmo toda la carrera.
Poco antes del quince estaba el desvio para los que corrían la carrera corta, el desvio que seleccionaba los valientes de los que salen a correr sin más, los que acababan en breve de los que aun les quedaba el grueso del recorrido. Lo que podríamos denominar el punto de no retorno, de hay a la gloria que significa completar una maratón o por lo menos el haberlo intentado.
Dejábamos atrás el gran océano para ir “Duero arriba” con sus magníficos puentes en el horizonte, mientras corremos varios grupos musicales animan la carrera tocando incansablemente, colocados estratégicamente cada varios kilómetros, un gran acierto por parte de la organizacón.
Los kilómetros pasan y asi llego al veinte, 2h00m22s, seguimos rodando bien incluso un poco mejor que los diez kilómetros iniciales, siempre he considerado que la primera media maratón es un aperitivo de lo que viene por delante, y con esa idea me limite a rodar dejándome las mínimas fuerzas posibles por el camino.
A partir de la media Maratón venia la parte más bonita, con más público y más bella de la ciudad. Un lujo correr por la ribera del Duero, cruzar el histórico puente de Luis I, o correr por debajo del puente do Arrobido, si bien es cierto fue una de las partes más difíciles teniendo que superar fuertes desniveles, cortos pero duros, y teniendo que correr por zonas adoquinadas con la incomodidad que eso supone.
Kilómetro treinta con un tiempo de 2h59m57s, bajando de los seis minutos el kilómetro, buen ritmo pero ya con un castigo importante, y es que es aquí donde realmente empieza la maratón, donde la fatiga se hace patente y las piernas empiezan a no responder como al principio. En todos los avituallamientos picoteaba algo, que si un pedazo de naranja que si una especie de fruta confitada, y bebía porque sabia que toda ayuda iba a ser poca.
Al cruzar de nuevo el puente de Luis I pase el peor momento de la carrera, momento de crisis total con un dolor en el costado tipo flato que casi me obliga a parar, pero baje un poco el ritmo y me fui poco a poco recuperando. Pasados esos momentos volvi a recuperar mi ritmo, siempre con miedo de que ese fuerte dolor no se reprodujera de nuevo, y es que en una prueba tan larga siempre tienes momentos de todo tipo desde ir pletórico hasta momentos que te quieres retirar, pero eso también forma parte de la mística de esta prueba mítica.
Kilómetro treinta y cinco, y cada vez más complicado seguir dando zancadas, el GPS me decía que seguía rodando a buen ritmo, pero el cuerpo y la cabeza luchaban por seguir corriendo pero cada vez con más dificultad. A estas alturas la gran mayoría de maratonianos completaba los últimos kilómetros andando como podían, pero yo me aferraba a las pocas fuerzas que me quedaban, luchaba contra la fatiga y el dolor, parece una batalla y así es, estos últimos kilómetros son para vivirlos.
Lo que me costo llegar al kilómetro cuarenta, parecían kilómetros de bastante más de mil metros, pero pase marcando 3h59m29s, mis mejores diez kilómetros, desde luego en el reloj porque yo iba realmente muerto. Después del cartel de los cuarenta kilómetros giro a derecha abandonando la cercanía del mar, para atacar una larga recta en subida que nos llevaba directos a la meta.
Esos últimos kilómetros fueron emocionantes, fueron los que hice más rápidos en toda la carrera, era la hora de vaciarse y dejarlo todo en el asfalto portugués.
En los últimos metros se hacia un pasillo humano con publico animando generosamente, que momentos, especialmente al ver a Rosa fui a saludarla porque otra vez más hemos acabado otra dura prueba, otro éxito para los dos.
Al pasar por el arco de meta, que decir otra maratón más, el más difícil todavía… sin palabras, y para celebrarlo me dieron una botella de vino de Oporto, la medalla y la camiseta de finisher.
Vaya maratón bonita esta de Oporto buen día, bonito recorrido, avituallamientos correctos y todo bien organizado. La guinda a una temporada que para mi ya es la mejor de todas las que he completado practicando deporte. Algunas de las marchas cicloturistas más duras del calendario nacional consiguiendo muy buenos resultados, un duatlon, mi primera maratón de montaña y otra maratón de asfalto para el zurrón no puedo pedir más después de lo que pase el año pasado.

Mis cifras finales; 4h12m21s a 5m59s el kilómetro, en la posición 2060 y el 381 de mi categoria.


sábado, 2 de noviembre de 2013

X Maratona do Porto (El previo de la carrera)



Una vez más “en la carretera”, al asalto nuevamente de los 42195 metros, otra vez en Portugal, aunque esta vez en la bella Oporto, muchos recuerdos de pruebas pasadas pero con nuevas metas, nuevos objetivos adaptados a mis nuevas circunstancias.
Nuevas circunstancias que quedan lejos de intentar bajar de las cuatro horas en la maratón, suficiente tengo con intentar acabar, sin más objetivo que sumar otra nueva maratón, que no es objetivo baladí.
Con quince días de descanso después de mi última maratón, la maratón de montaña de San Lorenzo de El Escorial., me presentaba a esta de Oporto con la ilusión de un primerizo por acabar una maratón, eso si, si la acababa seria la octava a lo largo de estos años.
Con una temporada demasiado larga, que empezó allá por Febrero con el ciclomaratón de 200 kilómetros del GDC Pueblo Nuevo, en Marzo la marcha cicloturista Bilbao-Bilbao, que siguió con duras carreras como Lagos de Covadonga, Lagunas de Neila, La Perico en Segovia o la reciente maratón de montaña de El Escorial, llegaba a Oporto especialmente cansado con ganas de terminar este año que ha sido tan exigente.
La bella Oporto nos recibió con lluvia intermitente, aunque furiosa y abundante por momentos que deparaba una dura jornada dominical, porque una maratón con lluvia se endurece considerablemente.
La feria del corredor se encontraba a orillas del río Duero en un bonito edificio que alberga a su vez varios museos y salas para conciertos y reuniones. Una feria a la altura de las grandes maratones de España, con varios puestos que promocionaban varias maratones, entre otras Coruña, Madrid, Valencia y alguna maratón más de las que se celebran en España. Y muchos más stands con ropa, bebidas, comidas y todo lo relacionado con el deporte, todo muy bien organizado. En cuanto a la entrega del dorsal todo muy correcto, perfectamente indicado, junto con el dorsal con chip integrado, también daban una camiseta de algodón normal y una mochila conmemorativa.
Con la inscripción invitaban al corredor a la pasta party y los acompañantes tenían que pagar seis euros. Una pasta party de lo más animada con música en directo pasta con una salsa de carne bastante particular, gelatinas y bebidas a discreción, y sitio para sentarse y comer tranquilamente para todos, desde luego una comida muy agradable.
Por la tarde la organización nos deleito con un concierto de fado, con cantantes locales, que nos deleitaron con un repertorio de lo más típico, y nos anunciaron una gran noticia para irse a descansar, y es que nos dijeron que al día siguiente no llovería, desde luego la mejor noticia para irse a dormir.
Este Sábado previo al día de la maratón fue un gran día como ya he dicho con una organización volcada para que los corredores y acompañantes lo pasáramos bien, con una buena comida, concierto de fado y todas las facilidades para hacernos las cosas fáciles.

domingo, 27 de octubre de 2013

XIV Carrera Cívico-militar contra la droga




Más que carrera denominaría “fiesta cívico-militar contra la droga” a esta prueba que ya se ha convertido en un clásico del otoño madrileño.
Con un recorrido de poco más de seis kilómetros que transcurre íntegramente en la Casa de Campo, no tiene cronometraje, ni clasificación, no hay que inscribirse con meses de antelación, ni cobran por apuntarse, tampoco hay que ir el día anterior a por el dorsal. Vamos que no tiene nada que ver con estas nuevas carreras, que tanta “afición arrastran”, que parece que contra más cobran más gente se apunta, nos “dan” un chip y ya nos creemos profesionales, eso si nos cobran quince euros por una carrera de diez kilómetros y nos parece normal, así pasa que cada vez más carreras para “profesionales”, y menos carreras donde se fomentan valores como la salud y el compañerismo.
Por estas razones esta es la única carrera en la que he participado en Madrid en mucho tiempo, y es que creo que ya esta bien de que algunos se llenen los bolsillos, te den una basura de camiseta y una botella de agua, y encima traten como animales a los participantes
Volviendo a esta prueba, como en otros años en los que hemos participado, todos los servicios los presta el ejército, desde los vestuarios que son barracones montados para la ocasión, hasta el guardarropa que son unos camiones militares, todo de lo más “castrense”. La prueba esta abierta a todo tipo de público desde los que corren y mucho, hasta los que van andando, lo que le da un carácter de lo más popular.
Esta era la “reaparición” de Rosa después de más de un año sin participar en ninguna carrera, y para mi la prueba previa a la maratón de Oporto que se disputa siete dias después.
La carrera en si tiene poca historia, poco más de seis kilómetros en la Casa de Campo, con salida y llegada al lado del Lago. Con un día estupendo impropio del mes de Octubre, terminamos esta carrera sin ningún contratiempo, Rosa volviendo a la “acción” y yo como digo pensando en volver a “asaltar” la mítica distancia de los 42195 metros.
De la organización que se puede decir; coste de inscripción cero euros, bolsa del corredor con camiseta técnica, un Boli, agua, coca-cola, un kit de comida del ejercito, mochila de tela, exhibición canina, globo aerostatico, y demás actividades para convertir este día en un día de fiesta, en fin más no se puede pedir.




Mis cifras finales; tiempo neto 48m52s

sábado, 19 de octubre de 2013

Races Trail Running "La montaña solidaria 42km"

Sábado 19 de Octubre, dos meses después de la "Perico", estaba ante otro gran reto: una maratón de montaña.
Un día muy nublado, que amenazaba lluvia, eso si con buena temperatura. Tras los preparativos previos (vaselina a tope y vendarme las heridas que tenía en los pies), me calcé por primera vez las zapatillas con las que iba a intentar acabar esta prueba (menuda locura). Buen ambiente en la salida, a los pies del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, donde nos juntamos los que teníamos que completar 42 kilómetros, y los que corrían 20 kilómetros. A las nueve se dio la salida con Abantos desafiando a todos los participantes de esta carrera, y es que con apenas quinientos metros recorridos ya poníamos rumbo a este duro puerto de montaña. Primeros kilómetros por asfalto con porcentajes muy duros ya de inicio, yo "tan solo" tenía como objetivo acabar con lo cual decidí rodar muy despacio, aun corriendo muy despacio fui adelantando gente que al completar el primer kilómetro ya iban andando.
Contra más se ascendía peor se ponía la climatología, ya que cada vez había más niebla y la temperatura más bajaba.
Al salir del Escorial la carrera empezaba a transitar por caminos, bastante cómodos para correr, hasta más o menos el kilómetro cinco. Hay la cosa se complico teniendo que estar parado un rato, y es que se produjo un embotellamiento, porque el camino se torno en empinado sendero,donde había que ir de uno en uno, y andando por lo escarpado de la orografía. Tras coronar Abantos, y después de una bajada bastante divertida, se llegaba al primero de los avituallamientos sólidos. En este punto estaba el desvío donde los que corrían la media maratón volvían hacia El Escorial, y los de la maratón continuábamos por otra ruta. La verdad que hasta aquí había andado más de lo que había corrido, y es que en estos kilómetros iniciales estaban teóricamente los tramos más duros.
El avituallamiento estaba genial, con mucha variedad y cantidad, y aquí estaba una de las particularidades de este tipo de pruebas, y es que todo o casi todo el mundo se para a reponer fuerzas en los avituallamientos.

Pasado este avituallamiento se entraba en una pista muy cómoda, con un paisaje impresionante, tras estos primeros kilómetros mis sensaciones no podían ser mejores, me adapte a las nuevas zapatillas perfectamente, y el objetivo de acabar estaba cada vez más cerca. Los terrenos eran muy variables porque tras esta pista muy cómoda después del avituallamiento, el recorrido se desviaba y se entraba como en una especie de cortafuegos praticamente intransitable, tras esto se entraba en un campo donde no había ni camino ni nada y tras unos kilómetros se llegaba a la peor zona de toda la carrera. En el kilómetro quince aproximadamente estaba la peor de las bajadas, muy peligrosa para mi gusto porque el terreno estaba super roto, con piedras sueltas y arena, que sumado a la fuerte pendiente hacían de esta bajada el punto más peligroso de todo el recorrido. Tras esta bajada una de las pocas zonas llanas camino de Robledondo.
Tras una fuerte subida y un camino con muchisimas piedras, llegabamos a Robledondo donde estaba la mitad del recorrido, y el segundo de los avituallamientos solidos, aquí las fuerzas de todos los participantes empezaban a flojear, pero tras una parada en "boxes" para cargar energías volví a salir  con fuerzas renovadas. Ya estaba de vuelta hacia la meta y seguíamos poco a poco restando metros a la maratón, eso si cada vez los tramos de subida se hacían más duros y había que andar cada vez más rato.
Este tramo hasta el último de los avituallamientos sólidos se me hizo bastante duro, porque tenia subidas realmente duras y alguna bajada bastante técnica lo cual me cargo bastante los cuadriceps.
Ese último avituallamiento solido estaba a menos de diez kilómetros para la meta, estaba en la cumbre de Abantos y por lo tanto la mayor parte de lo que quedaba era bajada. Me tome unos minutos de descanso en el avituallamiento y tras comer sobre todo frutos secos inicie el descenso hacia la meta. Una bajada super rápida por un estrecho sendero, lleno de raíces de árboles y piedras, pero desde luego me lo pase pipa bajando a toda velocidad. La bajada solo se veía interrumpida por alguna pequeña subidita y algún pequeño llano, pero vamos hasta San Lorenzo de El Escorial el terreno fue bastante favorable.
Los últimos kilómetros fueron muy bonitos, saboreando lo que significa acabar una nueva maratón, de montaña pero maratón al fin y al cabo, no pensé que la acabaria tan bien pero estos últimos kilómetros me dejaron un sabor de boca muy bueno, acabe realmente muy bien. La meta al lado del monasterio, escenario ideal, otra maratón más para el saco y van siete, otra más en la que Rosa tiene un porcentaje muy alto de esta nueva medalla.  La verdad que he quedado muy contento de esta nueva experiencia de las carreras de montaña, y muy contento de las zapatillas Kalenji que me han respondido a las mil maravillas, ojala que pueda repetir la experiencia lo antes posible.
Cifras finales; tiempo neto de 5h 37m 51s en el puesto 121º de la general.






viernes, 18 de octubre de 2013

Races Trail Running "La montaña solidaria 42km" (El previo de la carrera)

Tras una dura y larga temporada ciclista, en la que he cumplido sobradamente con mis expectativas, tocaba cambiar de aires. Como transición estuvimos en el I Duatlon de Mejorada del Campo, y para calzarnos definitivamente las zapatillas de running escogí algo totalmente nuevo para mi.
Con unas pocas semanas de entrenamientos, y entrenando de una manera distinta a otros años (más despacio pero con tiradas más largas), me surgió una idea realmente loca y descavellada: correr una maratón de montaña.
Justo catorce días antes de la maratón me compre unas zapatillas de trail, las Adidas Kanadia Tr5; todo un fracaso. Reconozco que nunca me había calzado unas zapatillas de trail, pero estaban realmente mal hechas. Con un entreno por un parque la zapatilla izquierda perfecta, pero la derecha era más justa en su parte exterior, y las costuras internas estaban mal rematadas, lo cual me produjo unas ampollas tremendas.
Esto justo una semana antes de la maraton, así que con el pie destrozado y con unas zapatillas que evidentemente no puedo utilizar para correr grandes tiradas. Si a esto le sumaba que nunca había corrido por montaña, y que hacia casi dos años que no participaba en una carrera de atletismo, la cosa no pintaba nada bien.
En la semana de la carrera solo pude entrenar un día, para no agravar las heridas que tenia. Practicamente tire la toalla pero el día previo a la maratón, volvió a surgir la ilusión por este reto.
A medio día en la hora de descanso del trabajo fui a por el dorsal que entregaban en el Corte Ingles de Nuevos Ministerios, y fue ahí donde supe que tenia que hacer todo lo posible por intentar correr esta carrera.
Apenas doce horas antes de la salida fui al Decathlon a comprar unas zapatillas.
Siguiendo con esta previa tan loca elegí las zapatillas Kapteren XT3, las tope de gama de la marca Kalenji. Me parecieron las más cómodas (por lo menos no me hacían daño como las Adidas), con buena sujección y bastante ligeras, pero claro todo esto en la tienda sin correr con ellas. Vamos que el estreno era inevitable que fuera en la misma maratón. Iba a hacer lo que nunca se debe hacer en una carrera y menos una maratón; estrenar zapatillas, correr por primera vez por montaña, correr con heridas en los pies y no descansar nada durante los días previos.
Desde luego toda la previa estuvo llena de problemas, y desde luego no era la mejor manera de afrontar el reto que supone correr una maratón.

domingo, 29 de septiembre de 2013

I Duatlon Mejorada del Campo

 
Finales de Septiembre, con la "Perico" aun en el recuerdo y nuevos objetivos en el horizonte.
Que mejor que un duatlon, para unir la bicicleta que tanto he practicado este año, con el atletismo, que espero que este año me respete la salud y poder correr alguna carrera que otra.
Este duatlon que nacía este mismo año, tenia un recorrido de cinco kilómetros a pie, unos quince en bicicleta y dos kilómetros y medio a pie para finalizar.
Este año he decidido, sobre todo por los numerosos problemas físicos que me asedian, entrenar a pie con unos ritmos más bajos que en el pasado, cosa que esta muy bien para acabar una maraton, pero en una prueba tan corta como este duatlon me paso factura.
El primer sector constaba de cinco kilómetros, los cuales se desarrollaban en un circuito urbano de unos dos kilómetros y medio, a los cuales había que dar dos vueltas. La salida la tomé de los primeros, con una primera parte del circuito en subida, no pude más que correr a mi ritmo y ver como gran parte de los participantes me adelantaban. A medida que pasaban los kilómetros me fui encontrando mejor, y mi pensamiento solo pasaba por hacer una buena transición y remontar posiciones con la bicicleta.
Termine el primer sector con 25m12s en el puesto 90º. Si bien es cierto que correr a 5m02s el kilómetro no es buen resultado, tengo que alegar en mi defensa que el circuito tenía bastante dificultad, y que fui dosificando fuerzas para el resto de la prueba.
En la primera transición; calma y organización fue la clave para hacerlo bien, y así lo hice (o eso creo), cambio de zapatillas, casco y a por los quince kilómetros en bicicleta.
Para esta carrera y recordando mi experiencia del anterior duatlon, le cambie los pedales a la bicicleta, le puse los de montaña, así con las zapatillas de BTT, es más cómodo correr por la zona de la transición y mucho más rápido y seguro subirse y bajarse de la bicicleta.
El sector de ciclismo consistía en dar dos vueltas a un circuito, cuya máxima dificultad estaba al principio del mismo, con un repecho corto pero exigente, y un recorrido plagado de curvas con relativo peligro y salpicado de muchos badenes.
Esta sin duda fue la parte de la carrera donde más disfrute, remontando muchas posiciones "tirando" de experiencia.
De hecho quede el 23º en este parcial de bicicleta.
Para rematar este duatlon el último tercio eran dos kilómetros y medio, que afronté tras una rápida transición. Una de las claves que tenía en la cabeza para disfrutar de la prueba, era que después de la bicicleta, tenía que salir a correr muy despacio, para aumentar el ritmo progresivamente. Y así lo hice, y sobre todo el primer kilómetro que era de subida, en esta parte de la prueba perdí alguna posición, pero no se me dio tan mal como los cinco kilómetros iniciales del duatlon.
En estos dos kilómetros y medio finales quede en la posición 60º.
Acabe muy contento con el duatlon que me salio; mejorando en las transiciones y puliendo algún fallo respecto al otro duatlon que he corrido.
Respecto a la organización, simplemente sobresaliente; precio comparando con otros duatlones es el más barato, bolsa del corredor muy buena, avituallamiento final más que correcto, sorteo de regalos entre todos los participantes, muchos voluntarios cubriendo cruces y zonas peligrosas, y como remate paella gratis para todos los participante y cinco euros para acompañantes.
Sin duda mi felicitación a los organizadores y voluntarios por lo bien que lo hicieron.
Cifras finales; 1h 09m 47s, en la posición 41.
Los parciales;
En los cinco kilómetros iniciales 25m12s en la posición 90.
T1 + bicicleta + T2 en 30m 59s en la posición 23.
En los dos kilómetros y medio finales 13m 36s en la posición 60.




domingo, 18 de agosto de 2013

XX Marcha Cicloturista Internacional "Pedro Delgado"

 
 
Antes de contar mi experiencia en esta marcha, me gustaría contaros "la fábula" de la "cigarra y la hormiga".
No, no me he vuelto loco, y al final entenderéis quien es la "hormiga", y la "cigarra" se dará por aludida:

...pues llego el duro invierno de 2013; frío, lluvia, viento y todo tipo de inclemencias meteorológicas. Con estas condiciones tan desfavorables la "hormiguita" se dispuso a prepararse para la dura Perico. Entrenando en Enero, Febrero, Marzo,... pasando calamidades, carril bici para arriba, carril bici para abajo, frío y más frío, viento como nunca había visto la "hormiga". Poco a poco saliendo hacia delante, con duras piedras en el camino (Peña Cabarga, Lagos de Covadonga, Lagunas de Neila,...) pero siempre hacia delante, con muchas ganas y sobre todo con mucho esfuerzo y sacrificio.
Mientras la "cigarra" a lo suyo, "facebookeando", fanfarroneando de que si hoy entreno esto, de que si mañana afino esto otro.
Pero pasaron los meses y llego el caluroso Agosto...

Por fin 18 de Agosto, final a la temporada ciclista 2013, y como remate la Perico, mi querida y vieja Perico. Y es que mi relación con esta prueba se remonta al 2003 cuando participé por primera vez. En aquel lejano 2003 llegue a la Perico con escasa experiencia y muy corto de preparación, así me pasó, que lo pasé francamente mal. Han pasado los años, hemos ganado en experiencia y para la edición de este año no me conformaba simplemente con acabar.
Ha sido un año muy intenso, con mucho entrenamiento, sobre todo incidiendo en aquellos aspectos donde tenia más carencias, he tenido que bajar de peso, me he preparado como nunca. En las marchas previas las sensaciones siempre fueron positivas, pero llegué a la Perico bastante cansado después de una temporada tan larga, sobre todo porque desde 2008 no había montado en bicicleta habitualmente.
El objetivo claro era conseguir oro en mi categoría, para ello tenía que bajar de 5h 26m, o lo que es lo mismo rodar a casi 30 km/h durante los 160 kilómetros de los que constaba la prueba, donde había que superar tres puertos de primera categoría y uno de segunda.
En una mañana despejada, con muy buena temperatura, a los pies del acueducto me disponía a plasmar sobre el asfalto lo trabajado tan duramente meses atrás.
Llegue a la salida unos diez minutos antes de empezar la marcha, demasiado tarde porque salí de los últimos. Primeros metros andando hasta pasar por el arco de salida, y por fin paso por la manta de cronometraje con más de cinco minutos de diferencia con los que salieron primeros. El principio de la marcha se hace muy nerviosa, con tanta gente, especialmente con un giro hacia la derecha para entrar en una calle bastante estrecha, que para complicar todo, es en subida.
Esa calle estrecha no es muy larga, y pasada esa calle se coge la carretera dirección a La Granja. Ese tramo se supone que es neutralizado, sera para los primeros, porque a mi me toco ir pasando grupos y más grupos que rodaban muy descolgados hasta llegar a La Granja.
A partir de La Granja es donde se da la "salida real" a la prueba, y donde al paso de los primeros pone el cronometro a cero.
Como ya digo en el tramo neutralizado me tocó rodar muy fuerte, y después ya hacia el Puerto de Navacerrada aun más, porque el crono no espera y el objetivo de bajar de cinco horas y veintiséis minutos no daba lugar a la relajación. Hasta el "pie" de Navacerrada rodé bastante agusto en un pequeño grupo, que al cruzar el río Eresma y empezar esta ascensión de primera categoría a Navacerrada, tuve que dejarles ir para poner mi propio ritmo.
Ese inicio de puerto es realmente exigente, y con lo que queda, ya no solo de esta ascensión si no de marcha, hay que administrar muy bien las fuerzas. Me "acople" muy bien a la ascensión, y ya en la zona de las siete revueltas alcance a mis antiguos compañeros de ruta. A partir de hay y hasta arriba "a bloque", tirando sin recibir ni un relevo, pero con muy buenas sensaciones. Coronar este primer puerto fue un gustazo, con muchisima gente animando, realmente bonito. Pero había que seguir dando pedales, para en el tramo de Navacerrada a Cotos no perder ni un segundo
Llegados a Cotos vertiginoso descenso, con varias curvas peligrosas, pero este año lo he descendido en varios días de entrenamiento, y esas con más peligro las conocía bien. Terminado el largo descenso, me metí en un grupo que rodaba fortísimo, pese a la velocidad sabía que era el momento de comer, y así lo hice, porque tras pasar por Rascafria se llega a la segunda ascensión; Morcuera.
Ya en plena ascensión a Morcuera el calor apretaba de lo lindo, el día estaba de cara y las piernas me respondían, así que había que aprovecharlo.Este año habré subido este puerto unas diez veces, por tanto sabía bien como tenía que afrontar su ascenso. Y vaya si se me dio bien, para eso había entrenado tanto, y cuando ruedas así vaya si merece la pena el esfuerzo.
De esta subida poco más que decir, que seguía remontando posiciones y restando kilómetros para llegar a Segovia.
Rapidísimo y peligroso descenso, porque se cogen velocidades altísimas, y justo al final del descenso giro a izquierdas en Miraflores de la Sierra para encarar la subida al puerto de Canencia.
Este puerto de segunda categoría tiene tres zonas muy diferentes a lo largo de su recorrido. La primera parte en Miraflores es una dura subida de unos dos kilómetros, donde sobre todo al principio se concentra la mayor dureza de toda esta ascensión. Esta zona la tomé con relativa calma, porque si la tomas muy rápido puedes quemar muchas energias.
Al coronar esta primera parte, entras en la segunda que es una sucesión de toboganes que se hacen a mucha velocidad y que te llevan al último tercio de Canencia. El último tercio son algo más de tres kilómetros duros. En estos kilómetros finales de Canencia hacía mucho calor, y los kilómetros ya empezaban a pesar. Aquí sobre todo destacar en la "herradura" que hay a trescientos metros de coronar, los ánimos que daban los chicos y chicas del C.C. La Morcuera, un diez para ell@s.
Al coronar tenía la sensación de que lo más duro ya estaba hecho, pero aún quedaban muchos kilómetros para el final. Este es un descenso bastante estrecho, con muchas zonas de sombra, donde hay que mantener la máxima concentración, porque cualquier distracción puede acabar en caída.
Poco antes de llegar al pueblo de Canencia, se formó un grupillo, que con el paso de los kilómetros se hizo un gran pelotón. Esta zona hasta Lozoya, fue la típica donde hay nadar y guardar la ropa, donde pasamos al relevo casi todos, pero todos pensando en la última subida del día.
Al empezar la subida a Navafria, cada uno de los que rodábamos en ese pelotón pusimos nuestro propio ritmo, y es que con la paliza que llevabamos encima, el pelotón enseguida se rompió en mil pedazos. Este puerto también es de primera categoría, más que por sus porcentajes, lo es por su longitud de más de diez kilómetros. En la cabeza tenía el oro como posible y las piernas acompañarón, otra muy buena subida, adelantando a varios corredores, con un ritmo muy constante hasta arriba.
La verdad es que Navafria se me hizo muy largo, especialmente la parte final, que es suave pero ya digo se me hizo interminable.
En el descenso, hay que reconocerlo, la primera parte me la tome con relativa calma, pero luego me la "jugué" y es que una de las claves de esta marcha, es terminar este descenso metido en un buen grupo.
Al finalizar el descenso, fue quizás donde más sufrí para no quedarme solo, con "todo metido" para intentar meterme en un pelotón numeroso, me costó pero lo conseguí, y al entrar en la nacional dirección a Segovia ya rodaba en un magnifico pelotón.
Esta carretera te lleva hasta Torrecaballeros, y esta llena de "trampas" en forma de repechos durisimos, pequeñas zonas de bajada, todo ello aderezado con un fuerte viento de cara. Estos kilómetros los pasé comiendo y calculando si podía bajar de 5h26m, y es que no puedes hacer más que eso e intentar no descolgarte del grupo.
Poco antes de Torrecaballeros nos cogió un grupo por detrás, que le dio un nuevo empuje al pelotón donde yo rodaba, y es que rodábamos a más de 40 km/h. Torrecaballeros, La Granja y por fin definitivamente dirección Segovia.
Desde La Granja a Segovia a mil ¡vaya dolor de patas!, fatiga, calor, carretera picando hacia arriba, pero un corredor con ropa de un club de Toledo se puso a tirar de que manera, impresionante, vaya maquina. Solo le pude dar un relevo, eso si a casi 50 km/h, que tío, eso si al llegar al desvío hacia la meta todo fueron ataques de los que no habían dado ni relevo ¡vaya tropa!.
Y por fin recta de meta, cuantas cosas se me pasaron por la cabeza, cuantas "calamidades" estos meses.
Crono final 5h 21m 26s, o lo que es lo mismo oro en mi categoría. Un oro que para mi significa muchisimo y que ya sabes Rosa que es de los dos, juntos pudimos y podremos con lo que nos propongamos.
Otra Perico a la saca y primer oro, volví diez años después de mi primera Perico y lo hice como debía, a conseguir algo que no todos consiguen, un oro que recordare para siempre.
Cifras finales; 5h 21m 26s, a 29´31 km/h de velocidad media, en la posición 325.

...volviendo con la hormiga y la cigarra, pues imaginaos, al llegar Agosto la hormiga hizo lo que la cigarra tanto a intentado y nunca a conseguido. Y es que al final cada uno tiene lo que se merece; la hormiga su diploma de oro y la cigarra, bueno tiene... pues eso lo que se merece.


 

domingo, 21 de julio de 2013

XVII Marcha Ciclo-Ruta Lagunas de Neila

Mes de Julio, el mes ciclista por excelencia. Con el Tour de Francia celebrando su última etapa en París, yo me "enfrentaba" a mi particular etapa reina, con esta prestigiosa y dura marcha con final en la mítica ascensión a las Lagunas de Neila.
Después de un "turístico" sábado visitando la monumental ciudad de Burgos, el Domingo llegamos a Quintanar de la Sierra a tope de fuerzas y ganas de hacer una buena prueba.
Mañana de Julio atípica, nublado con fresco, más típica de otoño que del pleno verano en el que nos encontramos. Recogida de dorsal, y antes de empezar primer avituallamiento, perfectamente surtido de barritas de cereales, diversa bollería y zumos, lastima no poder comer lo que uno quiere y más con lo que teníamos por delante.
Tras los preparativos protocolarios (montaje de ruedas, casco, zapatillas,...), con el tiempo justo y con las primeras gotas de agua del día, fuimos a la linea de salida situada en el centro del pueblo.
Como casi siempre salida con algo de retraso, con el suelo muy mojado, lo cual hacia de estos primeros kilómetros en bajada un ejercicio de riesgo con tantos ciclistas pegados unos a otros.
Al salir de Quintanar y enfilar la carretera dirección Burgos, entre el fuerte ritmo y que dejo de llover, el peligro de caerse se disipo en gran medida.
Kilómetros rápidos pero siempre guardando porque en el kilómetro diez teníamos la primera dificultad montañosa de la jornada, Peña de las Ardillas.
No es que este puerto fuera muy duro pero el ritmo si que era realmente exigente, y faltando poco para coronar me descolgué de este grupo cabecero. Hay empezó la marcha para mi porque no me deje ir y apreté lo que pude, metiéndome en un grupo cada vez mas numeroso porque recogía ciclistas que se habían ido descolgando del pelotón. Sufriendo para no quedarme de este grupo por fin cogimos al grupo cabecero y ya el ritmo se apaziguo, eso si siempre rodando muy fuertes.
Ya en pelotón de cabeza (creo que había algún escapado por delante), la única preocupación era no perder rueda, y aguantar los latigazos que en la cola del grupo donde yo rodaba se producían de vez en cuando.
Poco que decir de estos kilómetros, comer y reservar lo máximo posible porque la concentración de dureza que hay en los últimos kilómetros es máxima en esta marcha.
Paso por Quintanar y al poco el segundo puerto del día, Puerto el Remoso. El pelotón, no calculo que fuera de mas de cien unidades, y otra vez ritmo muy exigente que aguanto bien durante los primeros kilómetros, pero al desviarnos y entrar en una carretera mas estrecha, entre los que se cortaban del grupo y el ritmo de ese pelotón ya muy mermado, yo también me descolgué.
Hasta arriba seguí dando todo lo que podía, y como en el primer puerto cogí un grupo el cual iba recogiendo ciclistas y mas ciclistas.
Carreteras de montaña entre pinares, muy sinuosas sin demasiado peligro, hasta que volvió a caer una lluvia ligera pero suficientemente importante para que las bajadas me las tomara con mas precaución.
Esta vez no cogimos al grupo delantero, pero el rodar era muy exigente por carreteras rompepiernas total, ya cada uno como podíamos. Al coronar el puerto previo a las Lagunas casi todo el grupo en el que rodaba se paro en el avituallamiento, yo seguí y tras un descenso muy rápido porque el asfalto seguía húmedo llegamos a Quintanar de la Sierra.
Buen ambiente en Quintanar animándonos a los tres que rodábamos hacia la última ascensión del día, Rosa dandome esos ánimos tan necesarios para terminar la etapa, hay que ver como esos ánimos me ayudan a sacar ese punto extra necesario para terminar estas exigentes pruebas.
Al salir de Quintanar, terreno pestoso picando siempre hacia arriba, y ahí con unas sensaciones malas, de flogera, y es que la etapa hasta ahí la habia completado a más de treinta kilómetros/hora de media. No quedaba otra que comer un poco más y armarse de paciencia para seguir dando pedales. La primera parte del puerto no encontré mi ritmo ni sensaciones, y así me paso, que me cogió un pequeño grupo que venia por detrás. Me "enganche" a su rueda  como pude y así hasta coronar el Puerto del Collado, esta primera parte de las Lagunas.
Bajada hacia Neila corta pero que me ayudo a recuperarme, pero que poco dura la alegría, giro a izquierdas y últimos siete kilómetros de puro sufrimiento.
Carretera estrechita, rodeada de pinos y más pinos y de porcentaje ascendente continuo.
Ya el pequeño grupo se rompió, cogiendo cada uno nuestro ritmo. Al principio a rueda de un trio, y ya encontrándome cada vez mejor me puse a tirar a un ritmo realmente bueno, lo mejor de la marcha, encontrarme en la ascensión final a tope. Quedando unos cuatro kilómetros para coronar las Lagunas, me quede solo con un ciclista por delante a unos cien metros y tres persiguiéndome de cerca.
Antes de la famosa valla de las Lagunas el porcentaje se suaviza, lo justo para coger un poco de aliento, y por fin giro a derecha y paso por "el portón". Casi dos kilómetros con porcentajes hasta del 17%, ahí a retorcerme y metro a metro culminar esta durisima ascensión.
Vaya sufrimiento de marcha, pero que gran trabajo el realizado estos kilómetros, desde arriba y ya lloviendo con fuerza, bajada relajada y a comer con Rosa celebrando este gran resultado.
Mis "cifras", posición 49, 4h43m para completar los 143 km de recorrido a una media de 30´3 km/h.