Antes de contar mi experiencia en esta marcha, me gustaría contaros "la fábula" de la "cigarra y la hormiga".
No, no me he vuelto loco, y al final entenderéis quien es la "hormiga", y la "cigarra" se dará por aludida:
...pues llego el duro invierno de 2013; frío, lluvia, viento y todo tipo de inclemencias meteorológicas. Con estas condiciones tan desfavorables la "hormiguita" se dispuso a prepararse para la dura Perico. Entrenando en Enero, Febrero, Marzo,... pasando calamidades, carril bici para arriba, carril bici para abajo, frío y más frío, viento como nunca había visto la "hormiga". Poco a poco saliendo hacia delante, con duras piedras en el camino (Peña Cabarga, Lagos de Covadonga, Lagunas de Neila,...) pero siempre hacia delante, con muchas ganas y sobre todo con mucho esfuerzo y sacrificio.
Mientras la "cigarra" a lo suyo, "facebookeando", fanfarroneando de que si hoy entreno esto, de que si mañana afino esto otro.
Pero pasaron los meses y llego el caluroso Agosto...
Por fin 18 de Agosto, final a la temporada ciclista 2013, y como remate la Perico, mi querida y vieja Perico. Y es que mi relación con esta prueba se remonta al 2003 cuando participé por primera vez. En aquel lejano 2003 llegue a la Perico con escasa experiencia y muy corto de preparación, así me pasó, que lo pasé francamente mal. Han pasado los años, hemos ganado en experiencia y para la edición de este año no me conformaba simplemente con acabar.

Ha sido un año muy intenso, con mucho entrenamiento, sobre todo incidiendo en aquellos aspectos donde tenia más carencias, he tenido que bajar de peso, me he preparado como nunca. En las marchas previas las sensaciones siempre fueron positivas, pero llegué a la Perico bastante cansado después de una temporada tan larga, sobre todo porque desde 2008 no había montado en bicicleta habitualmente.
El objetivo claro era conseguir oro en mi categoría, para ello tenía que bajar de 5h 26m, o lo que es lo mismo rodar a casi 30 km/h durante los 160 kilómetros de los que constaba la prueba, donde había que superar tres puertos de primera categoría y uno de segunda.
En una mañana despejada, con muy buena temperatura, a los pies del acueducto me disponía a plasmar sobre el asfalto lo trabajado tan duramente meses atrás.
Llegue a la salida unos diez minutos antes de empezar la marcha, demasiado tarde porque salí de los últimos. Primeros metros andando hasta pasar por el arco de salida, y por fin paso por la manta de cronometraje con más de cinco minutos de diferencia con los que salieron primeros. El principio de la marcha se hace muy nerviosa, con tanta gente, especialmente con un giro hacia la derecha para entrar en una calle bastante estrecha, que para complicar todo, es en subida.
Esa calle estrecha no es muy larga, y pasada esa calle se coge la carretera dirección a La Granja. Ese tramo se supone que es neutralizado, sera para los primeros, porque a mi me toco ir pasando grupos y más grupos que rodaban muy descolgados hasta llegar a La Granja.
A partir de La Granja es donde se da la "salida real" a la prueba, y donde al paso de los primeros pone el cronometro a cero.
Como ya digo en el tramo neutralizado me tocó rodar muy fuerte, y después ya hacia el Puerto de Navacerrada aun más, porque el crono no espera y el objetivo de bajar de cinco horas y veintiséis minutos no daba lugar a la relajación. Hasta el "pie" de Navacerrada rodé bastante agusto en un pequeño grupo, que al cruzar el río Eresma y empezar esta ascensión de primera categoría a Navacerrada, tuve que dejarles ir para poner mi propio ritmo.

Ese inicio de puerto es realmente exigente, y con lo que queda, ya no solo de esta ascensión si no de marcha, hay que administrar muy bien las fuerzas. Me "acople" muy bien a la ascensión, y ya en la zona de las siete revueltas alcance a mis antiguos compañeros de ruta. A partir de hay y hasta arriba "a bloque", tirando sin recibir ni un relevo, pero con muy buenas sensaciones. Coronar este primer puerto fue un gustazo, con muchisima gente animando, realmente bonito. Pero había que seguir dando pedales, para en el tramo de Navacerrada a Cotos no perder ni un segundo
Llegados a Cotos vertiginoso descenso, con varias curvas peligrosas, pero este año lo he descendido en varios días de entrenamiento, y esas con más peligro las conocía bien. Terminado el largo descenso, me metí en un grupo que rodaba fortísimo, pese a la velocidad sabía que era el momento de comer, y así lo hice, porque tras pasar por Rascafria se llega a la segunda ascensión; Morcuera.
Ya en plena ascensión a Morcuera el calor apretaba de lo lindo, el día estaba de cara y las piernas me respondían, así que había que aprovecharlo.Este año habré subido este puerto unas diez veces, por tanto sabía bien como tenía que afrontar su ascenso. Y vaya si se me dio bien, para eso había entrenado tanto, y cuando ruedas así vaya si merece la pena el esfuerzo.
De esta subida poco más que decir, que seguía remontando posiciones y restando kilómetros para llegar a Segovia.
Rapidísimo y peligroso descenso, porque se cogen velocidades altísimas, y justo al final del descenso giro a izquierdas en Miraflores de la Sierra para encarar la subida al puerto de Canencia.
Este puerto de segunda categoría tiene tres zonas muy diferentes a lo largo de su recorrido. La primera parte en Miraflores es una dura subida de unos dos kilómetros, donde sobre todo al principio se concentra la mayor dureza de toda esta ascensión. Esta zona la tomé con relativa calma, porque si la tomas muy rápido puedes quemar muchas energias.

Al coronar esta primera parte, entras en la segunda que es una sucesión de toboganes que se hacen a mucha velocidad y que te llevan al último tercio de Canencia. El último tercio son algo más de tres kilómetros duros. En estos kilómetros finales de Canencia hacía mucho calor, y los kilómetros ya empezaban a pesar. Aquí sobre todo destacar en la "herradura" que hay a trescientos metros de coronar, los ánimos que daban los chicos y chicas del C.C. La Morcuera, un diez para ell@s.
Al coronar tenía la sensación de que lo más duro ya estaba hecho, pero aún quedaban muchos kilómetros para el final. Este es un descenso bastante estrecho, con muchas zonas de sombra, donde hay que mantener la máxima concentración, porque cualquier distracción puede acabar en caída.
Poco antes de llegar al pueblo de Canencia, se formó un grupillo, que con el paso de los kilómetros se hizo un gran pelotón. Esta zona hasta Lozoya, fue la típica donde hay nadar y guardar la ropa, donde pasamos al relevo casi todos, pero todos pensando en la última subida del día.
Al empezar la subida a Navafria, cada uno de los que rodábamos en ese pelotón pusimos nuestro propio ritmo, y es que con la paliza que llevabamos encima, el pelotón enseguida se rompió en mil pedazos. Este puerto también es de primera categoría, más que por sus porcentajes, lo es por su longitud de más de diez kilómetros. En la cabeza tenía el oro como posible y las piernas acompañarón, otra muy buena subida, adelantando a varios corredores, con un ritmo muy constante hasta arriba.
La verdad es que Navafria se me hizo muy largo, especialmente la parte final, que es suave pero ya digo se me hizo interminable.
En el descenso, hay que reconocerlo, la primera parte me la tome con relativa calma, pero luego me la "jugué" y es que una de las claves de esta marcha, es terminar este descenso metido en un buen grupo.
Al finalizar el descenso, fue quizás donde más sufrí para no quedarme solo, con "todo metido" para intentar meterme en un pelotón numeroso, me costó pero lo conseguí, y al entrar en la nacional dirección a Segovia ya rodaba en un magnifico pelotón.

Esta carretera te lleva hasta Torrecaballeros, y esta llena de "trampas" en forma de repechos durisimos, pequeñas zonas de bajada, todo ello aderezado con un fuerte viento de cara. Estos kilómetros los pasé comiendo y calculando si podía bajar de 5h26m, y es que no puedes hacer más que eso e intentar no descolgarte del grupo.
Poco antes de Torrecaballeros nos cogió un grupo por detrás, que le dio un nuevo empuje al pelotón donde yo rodaba, y es que rodábamos a más de 40 km/h. Torrecaballeros, La Granja y por fin definitivamente dirección Segovia.
Desde La Granja a Segovia a mil ¡vaya dolor de patas!, fatiga, calor, carretera picando hacia arriba, pero un corredor con ropa de un club de Toledo se puso a tirar de que manera, impresionante, vaya maquina. Solo le pude dar un relevo, eso si a casi 50 km/h, que tío, eso si al llegar al desvío hacia la meta todo fueron ataques de los que no habían dado ni relevo ¡vaya tropa!.
Y por fin recta de meta, cuantas cosas se me pasaron por la cabeza, cuantas "calamidades" estos meses.
Crono final 5h 21m 26s, o lo que es lo mismo oro en mi categoría. Un oro que para mi significa muchisimo y que ya sabes Rosa que es de los dos, juntos pudimos y podremos con lo que nos propongamos.
Otra Perico a la saca y primer oro, volví diez años después de mi primera Perico y lo hice como debía, a conseguir algo que no todos consiguen, un oro que recordare para siempre.
Cifras finales; 5h 21m 26s, a 29´31 km/h de velocidad media, en la posición 325.
...volviendo con la hormiga y la cigarra, pues imaginaos, al llegar Agosto la hormiga hizo lo que la cigarra tanto a intentado y nunca a conseguido. Y es que al final cada uno tiene lo que se merece; la hormiga su diploma de oro y la cigarra, bueno tiene... pues eso lo que se merece.