domingo, 21 de julio de 2013

XVII Marcha Ciclo-Ruta Lagunas de Neila

Mes de Julio, el mes ciclista por excelencia. Con el Tour de Francia celebrando su última etapa en París, yo me "enfrentaba" a mi particular etapa reina, con esta prestigiosa y dura marcha con final en la mítica ascensión a las Lagunas de Neila.
Después de un "turístico" sábado visitando la monumental ciudad de Burgos, el Domingo llegamos a Quintanar de la Sierra a tope de fuerzas y ganas de hacer una buena prueba.
Mañana de Julio atípica, nublado con fresco, más típica de otoño que del pleno verano en el que nos encontramos. Recogida de dorsal, y antes de empezar primer avituallamiento, perfectamente surtido de barritas de cereales, diversa bollería y zumos, lastima no poder comer lo que uno quiere y más con lo que teníamos por delante.
Tras los preparativos protocolarios (montaje de ruedas, casco, zapatillas,...), con el tiempo justo y con las primeras gotas de agua del día, fuimos a la linea de salida situada en el centro del pueblo.
Como casi siempre salida con algo de retraso, con el suelo muy mojado, lo cual hacia de estos primeros kilómetros en bajada un ejercicio de riesgo con tantos ciclistas pegados unos a otros.
Al salir de Quintanar y enfilar la carretera dirección Burgos, entre el fuerte ritmo y que dejo de llover, el peligro de caerse se disipo en gran medida.
Kilómetros rápidos pero siempre guardando porque en el kilómetro diez teníamos la primera dificultad montañosa de la jornada, Peña de las Ardillas.
No es que este puerto fuera muy duro pero el ritmo si que era realmente exigente, y faltando poco para coronar me descolgué de este grupo cabecero. Hay empezó la marcha para mi porque no me deje ir y apreté lo que pude, metiéndome en un grupo cada vez mas numeroso porque recogía ciclistas que se habían ido descolgando del pelotón. Sufriendo para no quedarme de este grupo por fin cogimos al grupo cabecero y ya el ritmo se apaziguo, eso si siempre rodando muy fuertes.
Ya en pelotón de cabeza (creo que había algún escapado por delante), la única preocupación era no perder rueda, y aguantar los latigazos que en la cola del grupo donde yo rodaba se producían de vez en cuando.
Poco que decir de estos kilómetros, comer y reservar lo máximo posible porque la concentración de dureza que hay en los últimos kilómetros es máxima en esta marcha.
Paso por Quintanar y al poco el segundo puerto del día, Puerto el Remoso. El pelotón, no calculo que fuera de mas de cien unidades, y otra vez ritmo muy exigente que aguanto bien durante los primeros kilómetros, pero al desviarnos y entrar en una carretera mas estrecha, entre los que se cortaban del grupo y el ritmo de ese pelotón ya muy mermado, yo también me descolgué.
Hasta arriba seguí dando todo lo que podía, y como en el primer puerto cogí un grupo el cual iba recogiendo ciclistas y mas ciclistas.
Carreteras de montaña entre pinares, muy sinuosas sin demasiado peligro, hasta que volvió a caer una lluvia ligera pero suficientemente importante para que las bajadas me las tomara con mas precaución.
Esta vez no cogimos al grupo delantero, pero el rodar era muy exigente por carreteras rompepiernas total, ya cada uno como podíamos. Al coronar el puerto previo a las Lagunas casi todo el grupo en el que rodaba se paro en el avituallamiento, yo seguí y tras un descenso muy rápido porque el asfalto seguía húmedo llegamos a Quintanar de la Sierra.
Buen ambiente en Quintanar animándonos a los tres que rodábamos hacia la última ascensión del día, Rosa dandome esos ánimos tan necesarios para terminar la etapa, hay que ver como esos ánimos me ayudan a sacar ese punto extra necesario para terminar estas exigentes pruebas.
Al salir de Quintanar, terreno pestoso picando siempre hacia arriba, y ahí con unas sensaciones malas, de flogera, y es que la etapa hasta ahí la habia completado a más de treinta kilómetros/hora de media. No quedaba otra que comer un poco más y armarse de paciencia para seguir dando pedales. La primera parte del puerto no encontré mi ritmo ni sensaciones, y así me paso, que me cogió un pequeño grupo que venia por detrás. Me "enganche" a su rueda  como pude y así hasta coronar el Puerto del Collado, esta primera parte de las Lagunas.
Bajada hacia Neila corta pero que me ayudo a recuperarme, pero que poco dura la alegría, giro a izquierdas y últimos siete kilómetros de puro sufrimiento.
Carretera estrechita, rodeada de pinos y más pinos y de porcentaje ascendente continuo.
Ya el pequeño grupo se rompió, cogiendo cada uno nuestro ritmo. Al principio a rueda de un trio, y ya encontrándome cada vez mejor me puse a tirar a un ritmo realmente bueno, lo mejor de la marcha, encontrarme en la ascensión final a tope. Quedando unos cuatro kilómetros para coronar las Lagunas, me quede solo con un ciclista por delante a unos cien metros y tres persiguiéndome de cerca.
Antes de la famosa valla de las Lagunas el porcentaje se suaviza, lo justo para coger un poco de aliento, y por fin giro a derecha y paso por "el portón". Casi dos kilómetros con porcentajes hasta del 17%, ahí a retorcerme y metro a metro culminar esta durisima ascensión.
Vaya sufrimiento de marcha, pero que gran trabajo el realizado estos kilómetros, desde arriba y ya lloviendo con fuerza, bajada relajada y a comer con Rosa celebrando este gran resultado.
Mis "cifras", posición 49, 4h43m para completar los 143 km de recorrido a una media de 30´3 km/h.

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