En este 2013 me había llegado la hora de correr esta prestigiosa marcha, que tras subir dos puertos de segunda categoría como son el Alto de la Tornería y el Alto La Robellada, culminaba con la subida de categoría especial a Los Lagos de Covadonga.
Tras una preparación concienzuda en los últimos meses, me presentaba en la línea de salida de Cangas de Onis pletórico y con ganas de hacer un buen papel en esta prueba, siempre con gran respeto al puerto final pero con muchas ganas de que se diera la salida.
Con un día un tanto fresco y sobre todo con amenaza de lluvia constante, nos presentamos en la línea de salida, de los últimos, por que ya se sabe que en estas pruebas los ansiosos tienen que tomar posiciones en los primeros lugares, una pena para ellos que luego no sean capaces de defender esas posiciones a lo largo del recorrido.
Salida puntual a las nueve de la mañana para los primeros de un pelotón de más de tres mil valientes dispuestos a desafiar las rampas de la temida Huesera, yo tarde casi seis minutos en atravesar la linea de salida. Desde el mismo momento que pase la linea de salida sabia que tenia que tirar a tope, vistos los precedentes que por salir con un punto de relajación luego me era imposible ir en los primeros grupos.
Los primeros kilómetros hasta Arriondas volando, por una carretera siempre picando hacia abajo, de Arriondas a Ribadesella más de lo mismo, remontando cientos de posiciones rodando a más de cuarenta por hora.
Tras los primeros kilómetros la cosa se calmo relativamente con algún repecho, pero vamos los cincuenta kilómetros iniciales los hice a más de cuarenta de media, cosa que para mi es una temeridad y más con lo que se avecinaba.
La primera dificultad montañosa de la jornada era La Tornería, y vaya si era difícil. Tras coger ritmo al principio del puerto, llegaron los tres últimos kilómetros donde ni ritmo ni nada, con rampas del 15% y dos últimos kilómetros con un desnivel medio del 10,5 y 9,8% de desnivel. Hay había que darlo todo, porque vaya con este puerto, pequeño pero con una dificultad máxima, eso si las vistas merecían la pena y el esfuerzo se hacia más llevadero.
Tras coronar, la bajada también tenia su miga; curvas cerradas, carretera estrecha y un par de zonas donde el asfalto había desaparecido dejando paso unos baches que a sesenta por hora en bicicleta pues que voy a decir. Eso si gente de la organización indicando los puntos de más peligro nos hicierón la bajada mucho más segura de lo que era.
Tras esa bajada se enlazaba con la segunda subida, que con una carretera mucho mejor y menos desnivel la subí mucho más cómodo que La Tornería. Descenso rápido por una carretera ideal y a coger grupo. Ya a estas alturas la idea era clara: rodar lo más rápido posible pero siempre guardando fuerzas para Los lagos.Con la lección bien aprendida al principio en un pequeño grupo y luego en un gran pelotón que nos cogió por detrás, estos kilómetros hasta Soto de Cangas los hicimos rapidísimos, pero todos los del pelotón con la última subida ya metida entre ceja y ceja.
Desvío hacia Covadonga y la cosa cambiaba, la carretera rugosa y picando levemente hacia arriba. En este tramo el pelotón iba mermando metro a metro porque el ritmo seguía siendo muy alto y es que siempre hay alguien que quiere tirar a tope.
Por fin Covadonga y el gentio a ambos lados de la carretera era impresionante, animando que parecía que estamos en el Tour, que pasada poder vivir esos momentos mágicos que te hacen pedalear con unas fuerzas que no sabes de donde salen pero que te hacen crecerte como si fueras un profesional.Justo al salir de Covadonga y ya en pleno rampón inicial del puerto tenían el control de tiempos y es que por fin estaba en plena subida a Los Lagos de Covadonga.
Este puerto ya de inicio es durisimo y menos el primer kilómetro que es al 4,1%, los siete siguientes son a mas del 7% de desnivel medio, pero para esto el entreno y los sacrificios para afrontar estas rampas con garantias. Que decir de la subida, pues que al llegar a la Huesera tan famosa y temida, me vinieron a la cabeza las penalidades de los últimos años, que por fin estaba donde quería, ¡vaya emoción!
Después de la Huesera pequeño descanso y el Mirador de la Reina y tras pasar esa zona la subida estaba casi hecha.
Al llegar al lago Enol, vaya momento, rodar donde los más grandes del ciclismo han dado algunas de las imagenes más bellas del ciclismo.
Y poco después la linea de meta, con el orgullo del "trabajo" bien hecho, menos de cuatro horas y entre los quinientos primeros.
La organización de 10 desde la entrega de dorsal, pasando por las indicaciones en los cruces, avituallamientos,... marcha casi perfecta.
En cifras; posición 490, con un tiempo real de 3h53m21s, y un tiempo de 54m55s en la subida a los Lagos de Covadonga.
Rosa lo hemos conseguido, ya sabes juntos si podemos.


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