Y por fin llego el día, la culminación de tantas semanas de duro entrenamiento. Un día con una temperatura, ya desde primera ideal, y con una ciudad volcada en lo que es uno de los eventos más importantes que allí se celebran a lo largo del año.
Primera hora de la mañana y el parque Ribalta (punto neurológico de esta prueba) lleno de corredores estirando, calentando, correteando,... en el ambiente una tensión, especialmente entre los maratonianos, que se nota en las caras y en los gestos de concentración, del que sabe que en pocos minutos se "jugara" el trabajo de meses, la ilusion por canseguir ese objetivo personal que cada uno tenemos marcado, y el miedo por no conseguir aquello que tantas veces hemos visualizado en nuestra cabeza que ocurrirá en estos 42195 metros.
Después de unos estiramientos y un poco de trote, me dirijo hacia la salida, que esta perfectamente dividida en cajones, que están marcados con el tiempo que cada uno piensa que puede conseguir. Como tantas veces la organización pone las herramientas y nosotros somos los que tenemos que utilizarlas de la manera correcta, y colocarnos donde pensamos realmente tenemos que ponernos, una pena que no todos nos coloquemos en el sitio que nos corresponde, y de esta manera molestamos a gente que si se ha colocado bien.
En el cajón es donde yo siento una soledad inmensa, pese a estar rodeado de cientos de personas, es en esos minutos donde me aíslo y solo estoy yo con mi pensamiento, visualizando lo que puede ocurrir en carrera, unos momentos íntimos, especiales, momentos en los que la psicología tiene que transformar la presión en motivación, y los nervios típicos que sean ese plus necesario para dar lo mejor de uno mismo en carrera.
A falta de unos segundos para el inicio, me doy cuenta que mi GPS esta descargado, así que correré solo con la ayuda del reloj, cosa que calculando el tiempo empleado y con la ayuda de los carteles que indican los kilómetros de carrera, me irán guiando para saber si cumplo con los tiempos que tengo como objetivo.
Salida puntual, con una "mascleta" tan típica de la zona, y ya estamos en marcha, paso por el arco de salida unos treinta segundos más tarde que la cabeza de carrera, así que la suerte esta echada y el crono empieza a contar para mi.
Primeros metros, como es lógico con tantos participantes, difíciles para poder avanzar y coger ritmo, pero llegados al final del primer kilómetro ya tenemos hueco para poder correr tranquilamente.
Pasados unos minutos nos pasan los corredores de la carrera de diez kilómetros, que llevan unos ritmos inalcanzables para mi.
Primeros kilómetros de tanteo, donde resulta difícil coger un buen grupo, y donde cada vez existen más distancia entre unos y otros.
Kilómetro diez en 47:03, rodando cómodo, pero empezando a tener problemas con los pies, y con los dolores en las rodillas que arrastro en las ultimas semanas. Siguientes cinco kilómetros con un parcial de 23:30, me siento pletórico y corro fácil a esos ritmos de 4:42 el km., pero sabedor que la carrera no ha hecho nada más que comenzar.
La ciudad se vuelca con nosotros, gente animando, muchos grupos dando ambiente con sus instrumentos musicales, en fin ambientazo de lujo en casi todo el recorrido.
Salimos de la ciudad y nos dirigimos al barrio marítimo de Grau, quizás los kilómetros más difíciles de administrar por su soledad, y que parecen mucho más largos, porque parecen no acabar jamas.
Con la llegada a Grau pasamos la media maratón, con un crono de 1:39:30 a un ritmo de 4:43 m/km, espectacular, estaba mejorando mis mejores previsiones, pero con mucho aun por recorrer. Paso por el Grau muy rápido, y al retomar la carretera hacia Castellón, crisis física y mental. Siempre con Castellón a lo lejos, kilómetros eternos, que discurren por una recta que parece no tener fin.
Ya de vuelta en la ciudad, volvemos a tener el animo y el cariño de un publico entusiasta, que por momentos nos lleva en volandas hacia la meta.
Kilómetro treinta en 2:21:56, sigo con unos tiempos óptimos para cumplir el objetivo, pero bien es cierto que los kilómetros van haciendo mella en las fuerzas y los problemas físicos son cada vez mayores.
Van pasando los metros y sigo siendo cauto respecto al tiempo final, en estas pruebas nunca sabes si el "tío del mazo" vendrá ha acerté una visita, lo que es cierto que son kilómetros donde sigo entero y voy remontando muchas posiciones.
Paso por el treinta y cinco en 2:46:10, apenas siete kilómetros por delante, cada vez me cuesta más seguir el ritmo, son los más duros, donde en parte gracias al público suplimos la falta de fuerzas, y donde cada metro sumado es un autentico esfuerzo.
Kilómetro cuarenta en 3:11:09, poco más de dos mil metros y con margen para bajar esa mejor marca que teníamos hasta la fecha. En esos momentos veo a Rosa por última vez antes de llegar a meta, y me da ese último aliento para llegar hasta el final.
Metros finales y recta con el arco de meta en el parque Ribalta, espectacular final con un público impresionante, con un crono muy bueno para mi, solo me queda disfrutar y cruzar el arco de meta.
A unos metros de la llegada veo a Rosa entre todo el público, y no me queda otra que irla a saludar, nos emocionamos porque hemos cumplido con lo esperado, mucho trabajo y esfuerzo que recibe su recompensa.
Y final a esta grandisima maratón en 3:21:58 a 4:47 m/km, contentísimo con todo. Gran tiempo en una maratón impresionante, realmente una carrera enorme en todos los aspectos.
Gracias a Rosa por su enorme apoyo y confianza, ¡¡lo hemos conseguido!!.
Ahora solo pienso en recuperar y volver a una maratón, pero lo de mejorar tiempos creo que ya paso, y ahora toca disfrutar sin tanta presión.
Mis cifras finales; tiempo neto 3h21m58s, en la posición 261º, y en mi categoría 58º.



















