sábado, 23 de febrero de 2019

IX Maratón de Castellón (El previo de la carrera)

Después de 21 maratones, las circunstancias eran favorables para intentar batir esa mejor marca personal que tengo desde la maratón de Badajoz del año 2017.
Con tiempo libre para poder entrenar, con la motivación y las ganas necesarias, y con una salud que debido a los problemas que vamos arrastrando a lo largo de años, pero que parece que me podía respetar, tan solo nos faltaba el escenario para ese "intento de récord".
Tras barajar varias opciones, Castellón fue la elegida; por orografia de la ciudad, fecha favorable, fama de buen trato por parte de la organización y el público, precio y sobre todo porque para hacer turismo era la ciudad ideal para nosotros.
Con la decisión casi tomada, puesto que la inscripción no la realice hasta pasadas unas semanas de haber comenzado el entrenamiento especifico, tocaba lo más duro; el entrenamiento.
Con un 2018 bastante cargado, con una media y una maratón en agosto, los más de 100 kilómetros de la Madrid-Segovia de septiembre, la maratón de Alcalá de octubre, y a esto sumarle varias carreras posteriores sin descanso, me puse a preparar el entreno especifico de cara a Castellón.
Escogí el plan sub 3h30 que ofrecia la web de la carrera, un plan con catorce semanas de duración y con seis días de entreno por semana.
La anterior ocasión que seguí uno de estos planes fue para la maratón de Lisboa del 2010, carrera que guardo en el recuerdo con gran cariño, puesto que a parte de pasar unos días estupendos en la capital lusa, me permitió romper por primera vez la barrera de las tres horas y media, y establecer una marca que no pude batir hasta seis años más tarde en Badajoz.
Con unas duras semanas por delante y tras correr la carrera Popular de Canillejas, comenzamos con la primera semana. Y es que desde esa primera semana donde sumamos 56 kilómetros, sabíamos que no lo teníamos fácil.
Segunda semana que nos seguía introduciendo en el "maravilloso mundo" de la técnica de carrera, y que en esta ocasión cambiábamos los entrenos de final de semana, por el cross de la Universidad CEU San Pablo el sábado, y el del Pinar de La Elipa el domingo, ambos los saldábamos con buenas sensaciones y con esa sensación de que estábamos en el buen camino. también esa semana significaba un aumento del kilometraje y de la calidad de los mismos.
Tercera semana tocaba "recuperación" y aun asi nos salieron 72 kilómetros.
Media maratón de Guadalajara.
La cuarta semana venia marcada por el inicio de las sesiones de cuestas, y sobre todo por participar en la media maratón de Guadalajara. Así que cambiábamos un rodaje de cien minutos por los 21 kilómetros de esta dura prueba, y la verdad que el resultado fue a todos los niveles inmejorable. Gran tiempo, buenas sensaciones, todo ello en uno de los recorridos más duros de España en esta distancia, con lo cual el refuerzo anímico y mental para seguir trabajando, fueron muy importantes.
Quinta semana con la Navidad a la vuelta de la esquina, haciendo 84 kilómetros, y sumando un total de 371 kilómetros.
Semanas de Navidad y año nuevo con cambio de lugar de entrenos incluido, y es que cambiamos la capital de España por la milenaria ciudad de Lugo, cambiando la monotonía del asfalto, por los verdes caminos gallegos.
Y poco a poco creciendo, llegamos al final de la séptima semana, pasando el ecuador de esta preparación sumando 559 kilómetros en total. Y continuabamos en Galicia, creciendo, hasta ese primer dia de esa semana, en la que casi perdemos todo lo construido. En plena ola de frio, con las calles de Lugo congeladas, nos tocaba la sesión más suave de todas, cincuenta minutos para recuperar la tirada larga del domingo, y en una placa de hielo maldita, invisible, traicionera, me fui al suelo, no una si no en dos ocasiones, la diosa fortuna quiso que aterrizara con el antebrazo y no con el codo, porque si no las secuelas hubieran sido sin duda muy graves. Así que el incidente se saldó con distintas contusiones en brazo y pierna, con unas dolorosas abrasiones, y el consiguiente susto, pero esto sin duda fue un palo y un frenazo, más que físico, mental.
En el Desafio X-Trail de Trillo.
Ese mismo domingo corrimos en Guadalajara el Desafío X-Trail de Trillo, una carrera por montaña que la organización cataloga como maratón, y que en realidad no llega a cuarenta kilómetros.
Allí pese a arrastrar cansancio, y las secuelas de las caídas del lunes, nos quedamos con un gran sabor de boca. Una primera parte con mucho desnivel y zonas técnicas, y una segunda parte muy llana que discurría a la vera del río Tajo, y que nos conducía de nuevo a Trillo. La primera parte fue de "nadar y guardar la ropa", y la segunda fue donde desplegar nuestro potencial de "cansino", de poner una velocidad crucero y así llegar hasta meta remontando posiciones. Y sacamos un buen resultado, y una buena impresión de lo que estas duras semanas de trabajo nos estaba haciendo mejorar.
Novena semana con 79 kilómetros y 725 kilómetros en total.
Llegando la décima semana la cosa se ponía "fea", y es que afrontábamos cuatro semanas que culminaban en tiradas el domingo, de dos horas y media, y así pasó, primer domingo muy dura, segundo parece que mejorando, y el día 3 de marzo el más rápido de los tres. Eso si, no se si debido a esa paliza, o al esfuerzo acumulado, o a otras circunstancias que no creo, caí malo prácticamente la decimosegunda semana entera. Este nuevo contratiempo, enterró mis ganas y mi moral se veía seriamente perjudicada, fueron momentos difíciles que casi me hacen tirar la toalla.
Justo dos semanas antes de la maratón, realizábamos la última tirada de dos horas y media, y el resultado no era tan malo como las sensaciones, pero teníamos que continuar, porque los días se agotaban.
En el cross de la Universidad Complutense,
Decimotercera semana, arrastrando la falta de entrenos de la semana anterior, cada vez con más molestias y dolores, y sobretodo con la moral por los suelos. Pintaba mal la cosa, y así nos presentamos en el cross de la Universidad Complutense del día 16. Una carrera corta (sobre todo comparada con una maratón), pero como siempre muy exigente. Quizás el mejor cross que haya corrido nunca, pero salia con el cuerpo muy tocado, sobre todo las rodillas, y con heridas en los pies muy molestas y amenazadoras. Semana que acabamos con el entreno largo del domingo para sumar 84 kilómetros, y 1076 en total.
Y por fin la semana definitiva. Una semana en la que por motivos laborales volvia a tener poco tiempo para entrenar, y donde el cuerpo estaba dando señales de alarma muy serias, todo ello con la cabeza saturada de tanto entreno y de esa auto-presión que me he ido poniendo a lo largo de estos meses. Tres entrenos y tres días de descanso, con mucho tiempo para pensar estrategias, y visualizar lo que podía deparar la carrera. A lo largo de estas semanas he vivido una creciente ilusión junto con una mejora física, y posteriormente, un estancamiento e incluso un declive sobre todo mental con el paso de las semanas.
Y es que la verdad llego muy quemado a la gran cita, con esas 3h27m como obstáculo casi insalvable, cuando hace semanas me ilusione en poderlo derribar.
El viernes he notado una mejora física y mental, he recuperado parte de la ilusión perdida, y es que consiga o no mi objetivo, el acabar una maratón debe ser de por si mismo un éxito para un simple aficionado como yo.
Imagen del vídeo oficial de la maratón.
Viaje a Castellón el sábado, recogida de dorsal y "bolsa del corredor" con una sudadera muy chula, y unas ricas mandarinas de estos bonitos naranjos que rodean Castellón, y que en esta época del año están plagados de sus anaranjados frutos. Turismo por la ciudad y mucho pensar en la carrera, con la motivación recuperada, y con ganas de darlo todo.
A medida que pasa el día con más ganas y con esos nervios típicos de las grandes ocasiones, ocasiones únicas que o se aprovechan, o quizás no se vuelvan a producir nunca.
Al final han sido más de 1100 kilómetros a lo largo de estas 14 semanas, que después de esto tocara analizar si valieron la pena.
Lo que tengo muy claro, que prepararme y competir me dan vida, es algo especial, y sigo con los mismos nervios de un colegial la noche de antes de su primer día de colegio antes de una carrera, estas sensaciones únicas espero seguir sintiéndolas por muchos años.

Paseando por Castellón.



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