domingo, 27 de octubre de 2013

XIV Carrera Cívico-militar contra la droga




Más que carrera denominaría “fiesta cívico-militar contra la droga” a esta prueba que ya se ha convertido en un clásico del otoño madrileño.
Con un recorrido de poco más de seis kilómetros que transcurre íntegramente en la Casa de Campo, no tiene cronometraje, ni clasificación, no hay que inscribirse con meses de antelación, ni cobran por apuntarse, tampoco hay que ir el día anterior a por el dorsal. Vamos que no tiene nada que ver con estas nuevas carreras, que tanta “afición arrastran”, que parece que contra más cobran más gente se apunta, nos “dan” un chip y ya nos creemos profesionales, eso si nos cobran quince euros por una carrera de diez kilómetros y nos parece normal, así pasa que cada vez más carreras para “profesionales”, y menos carreras donde se fomentan valores como la salud y el compañerismo.
Por estas razones esta es la única carrera en la que he participado en Madrid en mucho tiempo, y es que creo que ya esta bien de que algunos se llenen los bolsillos, te den una basura de camiseta y una botella de agua, y encima traten como animales a los participantes
Volviendo a esta prueba, como en otros años en los que hemos participado, todos los servicios los presta el ejército, desde los vestuarios que son barracones montados para la ocasión, hasta el guardarropa que son unos camiones militares, todo de lo más “castrense”. La prueba esta abierta a todo tipo de público desde los que corren y mucho, hasta los que van andando, lo que le da un carácter de lo más popular.
Esta era la “reaparición” de Rosa después de más de un año sin participar en ninguna carrera, y para mi la prueba previa a la maratón de Oporto que se disputa siete dias después.
La carrera en si tiene poca historia, poco más de seis kilómetros en la Casa de Campo, con salida y llegada al lado del Lago. Con un día estupendo impropio del mes de Octubre, terminamos esta carrera sin ningún contratiempo, Rosa volviendo a la “acción” y yo como digo pensando en volver a “asaltar” la mítica distancia de los 42195 metros.
De la organización que se puede decir; coste de inscripción cero euros, bolsa del corredor con camiseta técnica, un Boli, agua, coca-cola, un kit de comida del ejercito, mochila de tela, exhibición canina, globo aerostatico, y demás actividades para convertir este día en un día de fiesta, en fin más no se puede pedir.




Mis cifras finales; tiempo neto 48m52s

sábado, 19 de octubre de 2013

Races Trail Running "La montaña solidaria 42km"

Sábado 19 de Octubre, dos meses después de la "Perico", estaba ante otro gran reto: una maratón de montaña.
Un día muy nublado, que amenazaba lluvia, eso si con buena temperatura. Tras los preparativos previos (vaselina a tope y vendarme las heridas que tenía en los pies), me calcé por primera vez las zapatillas con las que iba a intentar acabar esta prueba (menuda locura). Buen ambiente en la salida, a los pies del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, donde nos juntamos los que teníamos que completar 42 kilómetros, y los que corrían 20 kilómetros. A las nueve se dio la salida con Abantos desafiando a todos los participantes de esta carrera, y es que con apenas quinientos metros recorridos ya poníamos rumbo a este duro puerto de montaña. Primeros kilómetros por asfalto con porcentajes muy duros ya de inicio, yo "tan solo" tenía como objetivo acabar con lo cual decidí rodar muy despacio, aun corriendo muy despacio fui adelantando gente que al completar el primer kilómetro ya iban andando.
Contra más se ascendía peor se ponía la climatología, ya que cada vez había más niebla y la temperatura más bajaba.
Al salir del Escorial la carrera empezaba a transitar por caminos, bastante cómodos para correr, hasta más o menos el kilómetro cinco. Hay la cosa se complico teniendo que estar parado un rato, y es que se produjo un embotellamiento, porque el camino se torno en empinado sendero,donde había que ir de uno en uno, y andando por lo escarpado de la orografía. Tras coronar Abantos, y después de una bajada bastante divertida, se llegaba al primero de los avituallamientos sólidos. En este punto estaba el desvío donde los que corrían la media maratón volvían hacia El Escorial, y los de la maratón continuábamos por otra ruta. La verdad que hasta aquí había andado más de lo que había corrido, y es que en estos kilómetros iniciales estaban teóricamente los tramos más duros.
El avituallamiento estaba genial, con mucha variedad y cantidad, y aquí estaba una de las particularidades de este tipo de pruebas, y es que todo o casi todo el mundo se para a reponer fuerzas en los avituallamientos.

Pasado este avituallamiento se entraba en una pista muy cómoda, con un paisaje impresionante, tras estos primeros kilómetros mis sensaciones no podían ser mejores, me adapte a las nuevas zapatillas perfectamente, y el objetivo de acabar estaba cada vez más cerca. Los terrenos eran muy variables porque tras esta pista muy cómoda después del avituallamiento, el recorrido se desviaba y se entraba como en una especie de cortafuegos praticamente intransitable, tras esto se entraba en un campo donde no había ni camino ni nada y tras unos kilómetros se llegaba a la peor zona de toda la carrera. En el kilómetro quince aproximadamente estaba la peor de las bajadas, muy peligrosa para mi gusto porque el terreno estaba super roto, con piedras sueltas y arena, que sumado a la fuerte pendiente hacían de esta bajada el punto más peligroso de todo el recorrido. Tras esta bajada una de las pocas zonas llanas camino de Robledondo.
Tras una fuerte subida y un camino con muchisimas piedras, llegabamos a Robledondo donde estaba la mitad del recorrido, y el segundo de los avituallamientos solidos, aquí las fuerzas de todos los participantes empezaban a flojear, pero tras una parada en "boxes" para cargar energías volví a salir  con fuerzas renovadas. Ya estaba de vuelta hacia la meta y seguíamos poco a poco restando metros a la maratón, eso si cada vez los tramos de subida se hacían más duros y había que andar cada vez más rato.
Este tramo hasta el último de los avituallamientos sólidos se me hizo bastante duro, porque tenia subidas realmente duras y alguna bajada bastante técnica lo cual me cargo bastante los cuadriceps.
Ese último avituallamiento solido estaba a menos de diez kilómetros para la meta, estaba en la cumbre de Abantos y por lo tanto la mayor parte de lo que quedaba era bajada. Me tome unos minutos de descanso en el avituallamiento y tras comer sobre todo frutos secos inicie el descenso hacia la meta. Una bajada super rápida por un estrecho sendero, lleno de raíces de árboles y piedras, pero desde luego me lo pase pipa bajando a toda velocidad. La bajada solo se veía interrumpida por alguna pequeña subidita y algún pequeño llano, pero vamos hasta San Lorenzo de El Escorial el terreno fue bastante favorable.
Los últimos kilómetros fueron muy bonitos, saboreando lo que significa acabar una nueva maratón, de montaña pero maratón al fin y al cabo, no pensé que la acabaria tan bien pero estos últimos kilómetros me dejaron un sabor de boca muy bueno, acabe realmente muy bien. La meta al lado del monasterio, escenario ideal, otra maratón más para el saco y van siete, otra más en la que Rosa tiene un porcentaje muy alto de esta nueva medalla.  La verdad que he quedado muy contento de esta nueva experiencia de las carreras de montaña, y muy contento de las zapatillas Kalenji que me han respondido a las mil maravillas, ojala que pueda repetir la experiencia lo antes posible.
Cifras finales; tiempo neto de 5h 37m 51s en el puesto 121º de la general.






viernes, 18 de octubre de 2013

Races Trail Running "La montaña solidaria 42km" (El previo de la carrera)

Tras una dura y larga temporada ciclista, en la que he cumplido sobradamente con mis expectativas, tocaba cambiar de aires. Como transición estuvimos en el I Duatlon de Mejorada del Campo, y para calzarnos definitivamente las zapatillas de running escogí algo totalmente nuevo para mi.
Con unas pocas semanas de entrenamientos, y entrenando de una manera distinta a otros años (más despacio pero con tiradas más largas), me surgió una idea realmente loca y descavellada: correr una maratón de montaña.
Justo catorce días antes de la maratón me compre unas zapatillas de trail, las Adidas Kanadia Tr5; todo un fracaso. Reconozco que nunca me había calzado unas zapatillas de trail, pero estaban realmente mal hechas. Con un entreno por un parque la zapatilla izquierda perfecta, pero la derecha era más justa en su parte exterior, y las costuras internas estaban mal rematadas, lo cual me produjo unas ampollas tremendas.
Esto justo una semana antes de la maraton, así que con el pie destrozado y con unas zapatillas que evidentemente no puedo utilizar para correr grandes tiradas. Si a esto le sumaba que nunca había corrido por montaña, y que hacia casi dos años que no participaba en una carrera de atletismo, la cosa no pintaba nada bien.
En la semana de la carrera solo pude entrenar un día, para no agravar las heridas que tenia. Practicamente tire la toalla pero el día previo a la maratón, volvió a surgir la ilusión por este reto.
A medio día en la hora de descanso del trabajo fui a por el dorsal que entregaban en el Corte Ingles de Nuevos Ministerios, y fue ahí donde supe que tenia que hacer todo lo posible por intentar correr esta carrera.
Apenas doce horas antes de la salida fui al Decathlon a comprar unas zapatillas.
Siguiendo con esta previa tan loca elegí las zapatillas Kapteren XT3, las tope de gama de la marca Kalenji. Me parecieron las más cómodas (por lo menos no me hacían daño como las Adidas), con buena sujección y bastante ligeras, pero claro todo esto en la tienda sin correr con ellas. Vamos que el estreno era inevitable que fuera en la misma maratón. Iba a hacer lo que nunca se debe hacer en una carrera y menos una maratón; estrenar zapatillas, correr por primera vez por montaña, correr con heridas en los pies y no descansar nada durante los días previos.
Desde luego toda la previa estuvo llena de problemas, y desde luego no era la mejor manera de afrontar el reto que supone correr una maratón.