Sábado 19 de Octubre, dos meses después de la "Perico", estaba ante otro gran reto: una maratón de montaña.
Contra más se ascendía peor se ponía la climatología, ya que cada vez había más niebla y la temperatura más bajaba.
Al salir del Escorial la carrera empezaba a transitar por caminos, bastante cómodos para correr, hasta más o menos el kilómetro cinco. Hay la cosa se complico teniendo que estar parado un rato, y es que se produjo un embotellamiento, porque el camino se torno en empinado sendero,donde había que ir de uno en uno, y andando por lo escarpado de la orografía. Tras coronar Abantos, y después de una bajada bastante divertida, se llegaba al primero de los avituallamientos sólidos. En este punto estaba el desvío donde los que corrían la media maratón volvían hacia El Escorial, y los de la maratón continuábamos por otra ruta. La verdad que hasta aquí había andado más de lo que había corrido, y es que en estos kilómetros iniciales estaban teóricamente los tramos más duros.
El avituallamiento estaba genial, con mucha variedad y cantidad, y aquí estaba una de las particularidades de este tipo de pruebas, y es que todo o casi todo el mundo se para a reponer fuerzas en los avituallamientos.
Pasado este avituallamiento se entraba en una pista muy cómoda, con un paisaje impresionante, tras estos primeros kilómetros mis sensaciones no podían ser mejores, me adapte a las nuevas zapatillas perfectamente, y el objetivo de acabar estaba cada vez más cerca. Los terrenos eran muy variables porque tras esta pista muy cómoda después del avituallamiento, el recorrido se desviaba y se entraba como en una especie de cortafuegos praticamente intransitable, tras esto se entraba en un campo donde no había ni camino ni nada y tras unos kilómetros se llegaba a la peor zona de toda la carrera. En el kilómetro quince aproximadamente estaba la peor de las bajadas, muy peligrosa para mi gusto porque el terreno estaba super roto, con piedras sueltas y arena, que sumado a la fuerte pendiente hacían de esta bajada el punto más peligroso de todo el recorrido. Tras esta bajada una de las pocas zonas llanas camino de Robledondo.
Tras una fuerte subida y un camino con muchisimas piedras, llegabamos a Robledondo donde estaba la mitad del recorrido, y el segundo de los avituallamientos solidos, aquí las fuerzas de todos los participantes empezaban a flojear, pero tras una parada en "boxes" para cargar energías volví a salir con fuerzas renovadas. Ya estaba de vuelta hacia la meta y seguíamos poco a poco restando metros a la maratón, eso si cada vez los tramos de subida se hacían más duros y había que andar cada vez más rato.
Este tramo hasta el último de los avituallamientos sólidos se me hizo bastante duro, porque tenia subidas realmente duras y alguna bajada bastante técnica lo cual me cargo bastante los cuadriceps.
Ese último avituallamiento solido estaba a menos de diez kilómetros para la meta, estaba en la cumbre de Abantos y por lo tanto la mayor parte de lo que quedaba era bajada. Me tome unos minutos de descanso en el avituallamiento y tras comer sobre todo frutos secos inicie el descenso hacia la meta. Una bajada super rápida por un estrecho sendero, lleno de raíces de árboles y piedras, pero desde luego me lo pase pipa bajando a toda velocidad. La bajada solo se veía interrumpida por alguna pequeña subidita y algún pequeño llano, pero vamos hasta San Lorenzo de El Escorial el terreno fue bastante favorable.
Cifras finales; tiempo neto de 5h 37m 51s en el puesto 121º de la general.
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