Una vez más “en la carretera”, al asalto nuevamente de los 42195 metros, otra vez
en Portugal, aunque esta vez en la bella Oporto, muchos recuerdos de pruebas
pasadas pero con nuevas metas, nuevos objetivos adaptados a mis nuevas
circunstancias.
Nuevas circunstancias que quedan lejos de intentar bajar de
las cuatro horas en la maratón, suficiente tengo con intentar acabar, sin más
objetivo que sumar otra nueva maratón, que no es objetivo baladí.
Con una temporada demasiado larga, que empezó allá por Febrero
con el ciclomaratón de 200
kilómetros del GDC Pueblo Nuevo, en Marzo la marcha
cicloturista Bilbao-Bilbao, que siguió con duras carreras como Lagos de
Covadonga, Lagunas de Neila, La
Perico en Segovia o la reciente maratón de montaña de El Escorial,
llegaba a Oporto especialmente cansado con ganas de terminar este año que ha
sido tan exigente.
La bella Oporto nos recibió con lluvia intermitente, aunque
furiosa y abundante por momentos que deparaba una dura jornada dominical, porque
una maratón con lluvia se endurece considerablemente.
La feria del corredor se encontraba a orillas del río Duero
en un bonito edificio que alberga a su vez varios museos y salas para
conciertos y reuniones. Una feria a la altura de las grandes maratones de
España, con varios puestos que promocionaban varias maratones, entre otras
Coruña, Madrid, Valencia y alguna maratón más de las que se celebran en España.
Y muchos más stands con ropa, bebidas, comidas y todo lo relacionado con el
deporte, todo muy bien organizado. En cuanto a la entrega del dorsal todo muy
correcto, perfectamente indicado, junto con el dorsal con chip integrado,
también daban una camiseta de algodón normal y una mochila conmemorativa.
Por la tarde la organización nos deleito con un concierto de
fado, con cantantes locales, que nos deleitaron con un repertorio de lo más
típico, y nos anunciaron una gran noticia para irse a descansar, y es que nos
dijeron que al día siguiente no llovería, desde luego la mejor noticia para
irse a dormir.
Este Sábado previo al día de la maratón fue un gran día como
ya he dicho con una organización volcada para que los corredores y acompañantes
lo pasáramos bien, con una buena comida, concierto de fado y todas las
facilidades para hacernos las cosas fáciles.
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